Joaquín Furriel
“Este personaje es mi gran desafío como actor”
El artista protagoniza “La verdadera historia de Ricardo III”, una versión teatral moderna del clásico de Shakespeare que se mueve entre la ficción y la realidad histórica para ofrecer una reflexión contemporánea sobre el poder y la crueldad.
Por Romina Maina I 19.06.2026
En su obra sobre Ricardo III, William Shakespeare describió a este rey como un ser despiadado, deforme y jorobado. Pero el tiempo demostró que el monarca no era el monstruo que el escritor inglés inmortalizó en su obra escrita hace más de cuatro siglos.
El descubrimiento arqueológico de los restos de Ricardo III debajo de un estacionamiento en Leicester en 2012 le dio un giro a esta historia. Las investigaciones científicas demostraron que Ricardo tenía escoliosis y esa curvatura en su columna era de un hombre real que nada tenía que ver con el villano universal de la ficción que perdura hasta hoy.
Estos hallazgos permitieron evidenciar también cómo el teatro funcionaba como un escenario para la propaganda y que esa exageración y tergiversación no se trató más que de una “Fake News” (noticia falsa) para legitimar la dinastía de los Tudor, que había asumido el poder de la corona tras la muerte de Ricardo III.
Sobre esta revelación está basada “La verdadera historia de Ricardo III”, la versión teatral de este clásico dirigido por el catalán Calixto Bieito y protagonizada por Joaquín Furriel. Dicha puesta se presentará por primera vez en el Teatro del Bicentenario de San Juan (20 y 21 de junio), en el marco de una gira que los llevará por distintos escenarios del país.
La obra fue estrenada en 2025 en la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín y marcó el reencuentro de Furriel con el director español con quien ya había trabajado en una versión de ‘La vida es un sueño’ de Pedro Calderón de la Barca en 2010.
El elenco lo completan un grupo notable de actores y actrices integrado por Luis Ziembrowski, Ingrid Pelicori, Belén Blanco, Maria Figueras, Marcos Montes, Luciano Suardi, Iván Moshner, Luis “Luisón” Herrera y Silvina Sabater.
Luego de una exitosa temporada en la calle Corrientes de la Ciudad de Buenos Aires, la obra expandió sus límites. Bajo la dirección de Enrique Piñeyro se presentó una versión cinematográfica de esta pieza que tuvo su reciente estreno en el Festival de Málaga de España en marzo de este año y luego se exhibió en Argentina en el Festival de Cine Independiente BAFICI.
Ahora, en plena gira por el país, el elenco visitará Córdoba, Rosario, San Juan y Mendoza antes de embarcarse en un viaje hacia Barcelona para participar del prestigioso Festival GREC que reúne desde hace 50 años a grandes figuras internacionales de las artes escénicas.
A pocas horas de subir al escenario, Joaquín Furriel mantuvo una entrevista con Plataforma GAIA donde compartió detalles de este espectáculo con el que fue galardonado como Mejor Actor en Drama / Comedia Dramática con el Premio ACE 2026 que distingue cada año lo mejor del teatro argentino.
Vivimos en un tiempo donde lo escandaloso está de moda y la humanidad, la solidaridad parecería que son valores que quedaron de otra época.
– Si esta obra habla sobre el poder ¿De qué tipo de poder se trata?
– El poder en la obra de Shakespeare es el poder de la corona. A lo que Ricardo aspira es a ser coronado rey. Pero en la línea sucesoria tiene un hermano, dos sobrinos y un montón de impedimentos para llegar de manera directa entonces arma un plan para poder llegar a la corona. Eso es lo que hace que la obra sea tan fascinante. En el primer monólogo, Ricardo hace cómplice al público de todas las maldades que va a hacer para poder llegar a ser rey, y de alguna manera mostrar lo que es el poder. La obra tiene algo de farsa sobre la crueldad y hay algo de humor por momentos. En esta puesta, Calixto Bieito no habla solo de este poder monárquico, político, sino también del poder simbólico, de cómo se manipula la verdad.
– ¿Estamos frente a un malvado absoluto?
– Tiene matices, pero siempre dentro de lo que uno podría catalogar como maldad porque es un personaje que no tiene amor por las personas. No tiene vínculos, tampoco hijos, ni pareja. Odia a sus padres, odia a sus hermanos. Es una persona que no tiene nada que haga que su vida se pueda dignificar de una manera amorosa.
– ¿No hay nada de humanidad en él?
– De lo que entendemos por humanidad en la cultura judeocristiana este tipo no tiene nada, más bien lo contrario, por eso es tan descarnado y tan gracioso al mismo tiempo porque hace cosas que uno jamás haría. Tiene mucho que ver con eso. Uno lo mira y dice ‘no puedo creer como está haciendo esto y lo hace’, entonces en esa manera que tiene de accionar y de operar va generando complicidad con el público permanentemente. En esas complicidades está el atractivo. Es una de las obras más famosas de Shakespeare porque tiene una dinámica que al público le resulta muy atractiva porque lo va acompañando en todas las locuras que va haciendo.
– Al pensar en la creación de la monstruosidad en la literatura, ¿Ricardo III está más cerca de la construcción de un personaje como Frankestein? ¿Cómo víctima de la misma sociedad?
– Shakespeare escribió esta obra en la época de la dinastía de los Tudor y lo pone como un personaje jorobado, monstruoso, todos lo maltratan desde chico, se cría desde el odio, entonces es una víctima de lo peor de la humanidad. Él responde de la misma manera. Y en ese sentido, justamente ya que mencionaste a Frankenstein hay algo asociado a la monstruosidad con lo malo, con lo peligroso y cuando encontraron el cadáver de Ricardo III hace más de 10 años, descubrieron que no era jorobado, que tenía escoliosis, entonces también hay toda una fake news alrededor de quien fue Ricardo III. Calixto Bleito que es uno de los mejores directores del mundo, decía que en estos tiempos asociar algún tipo de fealdad con la maldad era de una inocencia pasmódica. Estos tiempos te demuestran que lo más incómodo viene en el envase más encantador o ni siquiera. Ya no hay necesidad de ocultar lo que en otra época nos hubiera escandalizado porque vivimos en un tiempo donde lo escandaloso está de moda y la humanidad, la solidaridad parecería que son valores que quedaron de otra época.
Shakespeare en manos de Calixto Bieito, es un estímulo muy poderoso, es muy bestial en sus puestas y eso hace que la experiencia sea de una teatralidad muy potente.
– ¿Era un tirano guiado por el poder de seducción, sostenido en la mentira y la manipulación, más que por la fuerza?
– Él es un camaleón. Con tal de lograr sus objetivos se mimetiza con el entorno y va cambiando durante toda la obra. Este personaje es mi gran desafío como actor y me costó mucho trabajo por eso. No por la dificultad de no poder hacerlo, sino porque apela a todo lo que uno puede hacer como actor.
– Hiciste otros personajes de Shakespeare (Edgar y Hamlet) ¿qué te resulta atractivo de sus obras o “criaturas”?
– Lo que percibo es que Shakespeare tiene un sistema literario que funciona muy bien porque es entretenimiento y reflexión entonces la gente viene, se ríe, la pasa bien, por momentos se angustia, hay drama, pasa de todo. Y al mismo tiempo, hay frases, momentos y aprendizajes que generan una reflexión como para un espectador que le gusta el entretenimiento activo. pero una vez que trabajas con Calixto Bieito ahí se suma otra variante. Es muy exigente para los actores lo que el propone como director y Shakespeare en manos de Calixto Bieito, es un estímulo muy poderoso, es muy bestial en sus puestas y eso hace que la experiencia sea de una teatralidad muy potente.
El teatro está justamente para que uno pueda liberar la moral, la ética y darle la bienvenida a lo que te propone el escenario.
– Las experiencias previas en otras producciones que abordaron la dramaturgia shakesperiana ¿contribuyeron a adaptarte de manera más natural a este texto?
– Lo más importante es como venís entrenando previamente. Hace mucho tiempo que venía entrenando físicamente y vocalmente para entender de la manera más profunda posible los textos y eso es lo que me permitió disfrutar mucho de los ensayos. También, había trabajado en 2010 con una versión icónica de Calixto de “La vida es un sueño” de Calderón de la Barca, y quería hacer Ricardo III y logré que viniera a dirigir la obra. Él valora mucho el trabajo argentino. Es un gesto también de mucha entrega de su parte. Estoy muy agradecido y gracias a eso estuvimos en Madrid, ahora vamos al festival de Barcelona y la obra está teniendo un recorrido internacional por el reconocimiento que tiene su trabajo y porque el Teatro San Martín goza de una fama a nivel internacional muy buena.
– ¿El Premio ACE como ‘Mejor Actor’ vino a coronar todo este esfuerzo?
– Sí, fue muy lindo ese reconocimiento. Siento que trabajé mucho por este proyecto y trabajé mucho para hacer lo que estoy haciendo en el escenario, es una caricia. Tengo 51 años y he tenido la oportunidad de trabajar con textos muy disímiles y eso es muy bueno. Disfruto mucho lo que hago y también de estar en San Juan, en este lugar tan maravilloso que es el Teatro del Bicentenario sin dudas, uno de los teatros más hermosos de los que estuve.
– ¿Sentís que estás más cerca del teatro como “un espejo de la sociedad” o bien, más cerca de lo que dice Pompeyo Audivert, que propone el “piedrazo en el espejo”, de un teatro como ruptura e incomodidad?
– Cuando subo al escenario, me gusta generar una experiencia que sea accesible para mucha gente socioculturalmente hablando y para mí, el teatro es una experiencia energética. Cuando algo está vivo en el escenario, revive también lo que está en la platea. No creo que el teatro tenga que ser de una sola manera, puede ser de muchas y lo que estoy haciendo ahora es para que el público esté en un modo activo viéndonos. En lo personal, me gusta mucho también como espectador, cuando me estimulan desde el escenario a que forme parte creativamente de lo que está pasando, hay algo como catártico que me gusta. Lo que tiene el teatro como experiencia única es que te permite, por una hora y media, darte la oportunidad de reírte de algo que afuera no te reirías. El teatro está justamente para que uno pueda liberar la moral, la ética y darle la bienvenida a lo que te propone el escenario. Ese es un ritual que a mí me gusta mucho y que sucede.
– ¿Hay lugar en la obra para lecturas más contemporáneas? Por ejemplo, ¿el avance de la IA y las redes sociales en la manipulación de la verdad?
– La obra habla un poco de eso también. Calixto Bieito plantea que, de alguna manera, vamos a ser superados por la máquina. La puesta es super contemporánea, su teatro es visceral, es un teatro que genera mucho estímulo todo el tiempo, tiene esa dinámica. En Europa hay gente que viaja para ver sus puestas porque, como director, tiene fama de que sus creaciones teatrales son muy potentes.
– No es muy común que una obra teatral se traslade a la pantalla. ¿De qué manera se potenciaron ambos lenguajes -el del teatro y el del cine- en esta propuesta?
– Conocía esa experiencia porque muchos teatros liberaron las filmaciones de sus obras de teatro y descubrí que había algunas en Londres, las hacían para el cine y tenían un potencial muy atractivo. Era como inmersiva aquella experiencia. Marcelo Piñeyro había venido a ver la obra varias veces y le había gustado muchísimo. Entonces, se me ocurrió que podíamos filmarla con calidad de cine y cuando se hizo, nos quedó buenísima. Sobre todo, una vez que la obra termine va a seguir “existiendo” ahí. En ese caso, que está tan bien hecho, me pone contento que exista un registro cinematográfico que va a quedar para el Teatro San Martín.
– Después de la gira, estarán en el festival GREC ¿Qué significa este paso?
– Es uno de los festivales más importantes que cumple 50 años. Es la primera vez que el Teatro San Martín estará ahí y es un reconocimiento muy importante para el teatro. Ojalá sea la puerta de entrada para futuras obras argentinas que puedan estar en ese festival. Vamos a actuar en un teatro que tiene casi 2.000 localidades. Estamos con muchas ganas de ir abriendo posibilidades para futuras obras
Para agendar
‘La verdadera historia de Ricardo III’, se presentará con doble función: el sábado 20 de junio (21 hs) y el domingo 21 de junio (19 hs) en el Teatro del Bicentenario de San Juan. El valor de las entradas es de $40.000; $45.000; $50.000 y $55.000 y pueden adquirirse en boletería del teatro o de manera online a través de tuentrada.com




