Lucas Álvarez, bailarín y performer

“Trabajamos para mantener la esencia callejera en el teatro”

Después de coronarse con el Premio Carlos 2026 como mejor espectáculo de humor, Cirko Marisko llega a San Juan para presentar Monoargentum. El espectáculo combina picardía, absurdo y humor físico junto a una fuerte interacción con la audiencia logrando una puesta dinámica y muy divertida.

 

Federico Strifezzo

Raúl Caliva I 07-06-2026

Llega por primera vez a la provincia, una propuesta novedosa que hará brillar la magia del arte circense callejero con recursos simples y universales que, en tiempos de grandes montajes y estructuras de entretenimiento masivo, no dejan de ser una opción fresca y desprovista de artilugios. Eso sí, solo con la creatividad de una dupla logran hacer reír y enternecer tanto a las infancias, como a los adultos.

En los últimos años, Cirko Marisko se volvió viral en las redes sociales, pero en la vida real, tiene consigo una larga historia que se remonta a los años ’90.

Lucas Álvarez y Martín “Konga” Rodríguez, dieron vida a este proyecto artístico con la enorme influencia heredada del histórico payaso Chacovachi, todo un maestro en el clown de las calles porteñas.

Así fue como se concibió el núcleo de una puesta escénica que combina humor callejero, improvisación, música y danza urbana y que, en la actualidad, se ha consolidado como un espectáculo dinámico e interactivo. Con el Circo Marisko, ambos artistas recorren festivales y teatros en Argentina y en el exterior.

Pero todo tuvo un principio, un origen humilde cuyas primeras funciones eran en el Parque Centenario o en la Plaza Francia de la Ciudad de Buenos Aires. Con sus caracterizaciones, cautivaron rápidamente al público casual en el espacio público, con un estilo irreverente y cercano.

El chiste absurdo, el gag físico y visual, la improvisación, hasta el street dance, donde Lucas se luce como un campeón, con los componentes más representativos de esta fórmula que ahora, subirá al Cine Teatro Municipal de San Juan este domingo 7 de junio.

 

Previo a su arribo a San Juan, Lucas habló con Plataforma GAIA para develar qué hay detrás de escena de este show que no deja de ganar adhesiones y transitar caminos.

El dueto cómico participó en el Festival Carcajadas, la Convención de Malabares CCSur y el Festival de Humor de Rosario. Obtuvieron el Premio Carlos al Mejor “Espectáculo de Humor” en Carlos Paz 2026 y hasta lograron exitosas giras internacionales. El año pasado, sorprendieron en el programa chileno Coliseo, siendo seleccionados como candidatos para el Festival Internacional de Viña del Mar 2026.

Justo en este año iniciaron su primera gira nacional presentando el espectáculo Monoargentum, un varieté que mezcla stand up, sketchs, humor físico, bailes y participación del público.

Lucas Álvarez lo define como un show “muy dinámico, orientado para toda la familia”, que busca sorprender y generar momentos inolvidables.

Aunque su especialidad es el baile o breakdance, también incorpora técnicas de mímica y humor físico que le permiten generar sketches visuales despertando la interacción con el público.

Con un fuerte lazo ligado a la cultura del hip‑hop, Lucas comentó cómo les está resultando este primer tour por las salas teatrales del país y en especial, explicó cómo se fue consolidando este varieté.

“Hay dos factores. Primero la constancia y segundo, la continuidad. Cuando venimos sosteniendo algo hace mucho tiempo, en cualquier disciplina, esos dos deben ser muy necesarios, después está, digamos, un poco de suerte. Porque con el tema de las redes sociales, creo que nos llevó puesto un poco, no hubo ni estrategia, ni marketing, todo fue dándose de manera orgánica. No somos generadores de contenido, hacemos un espectáculo de un show de una hora y media y que se viralizó en un segmento de 7 minutos. Pero la palabra que podría decir, la más justa para describir todo esto es, que todo se nos dio de modo espontáneo”, contó el bailarín.

 

La palabra que podría decir, la más justa para describir todo esto es, que todo se nos dio de modo espontáneo

Aunque Lucas no tenga formación integral de clown específicamente, cosa que su compañero si lo tiene en profundidad, con el tiempo fue nutriéndose de varios componentes como el ritmo, el punchline, el doble sentido, la frecuencia de la risa. Martín, viene de la escuela de circo más tradicional, donde es capaz de manejar las clavas, el monociclo, el chiste del tortazo, el cachetazo, el diávolo, entre otros recursos escénicos.

De parte de Lucas, fue una inyección importante con toda esa impronta urbana, desde el street dance, el rap, el beatbox, la estética del graffiti. En consecuencia, esa amalgama de saberes y capacidades, le dio forma a lo que es hoy Circo Marisko.

“Tratamos de llevar esta esencia del arte callejero al marco teatral donde aprovechamos los recursos de luces, la pantalla, la entrada y salida de escena, hasta poder romper la cuarta pared. Hay veces que el público es más cómplice que espectador. Se nota el tipo de risa que hay cuando ve lo absurdo y el doble sentido. Hasta se da cuenta cuando el momento es improvisado y el tipo de risa ya es otro.

Esas risas cómplices que se dan siempre tienen que estar, porque eso ya es parte nosotros también. Trabajamos para mantener la esencia callejera en el teatro y eso nos hace sorprender hasta a nosotros mismos de compartir el mismo espacio”, comentó Lucas.

Hacer reír a la platea, de manera espontánea e hilarante, no es tarea fácil, más aun para captar la atención y la concentración, cuando lo general es estar distraído y disperso con tantos mecanismos de entretenimiento, más la intervención del omnipresente teléfono inteligente que no para de sonar o de hacer perder la mirada. En cambio, ellos con simples recursos clásicos de humor, logran efectos interesantes.

“Pasamos por el humor absurdo, no diría inteligente, pues sería pecar de soberbio, pero sí ingenioso. Entonces, al pasar por distintos recursos, la gente se ríe de una cosa o de la otra. El abanico de recursos que usamos, apunta a que la gente pueda reírse de cualquier detalle y que una situación absurda pase a ser algo importante. Por eso, nos preocupamos y comprometemos mucho para que puedan darse la mayor cantidad de situaciones graciosas”, afirmó Álvarez.

 

El abanico de recursos que usamos, apunta a que la gente pueda reírse de cualquier detalle y que una situación absurda pase a ser algo importante.

Aunque la lógica de los videos virales en las redes sociales sea algo muy diferente de lo que sucede en un escenario real con espectadores presentes, la experiencia los fue llevando a ser más técnicos donde pueden saber en qué momento encontrar el hueco para entrar con algo sutil o un remate mejor. Pero nunca se pierde el instante de improvisación.

“Hasta la risa de una persona genera algo contagioso a todos. Cuando decimos antes de empezar ‘apaguen los celulares’, siempre hay alguien que lo deja encendido y cuando suena, lejos de descolocarnos, aprovechamos esa situación, lo sumamos al sketch y resulta muy bueno”, relató el artista.

Más allá de la propuesta humorística, Lucas no pierde de vista el principal objetivo. “Buscamos que la gente tenga un gran momento de felicidad. No hay mejor terapia que la risa que uno comparte. Ese es nuestro propósito y es lo que hace a un artista callejero, un estilo de vida. Es algo que elegimos ser. Ir a la plaza no fue de ‘a ver qué onda’ porque no había otra opción. Al contrario, elegimos hacer esto contra viento y marea. Esa es la constancia que, en cualquier aspecto de la vida, siempre te da un fruto”, remarcó el bailarín. “Les pasa a artistas que quizás no tengan mucho éxito acá, pero cuando salen del país, la rompen. También, les sucedió a Los Ramones que cuando llegaron al país, eran más idolatrados que en Estados Unidos. En ese sentido, somos muy afortunados”, agregó.

 

Buscamos que la gente tenga un gran momento de felicidad. No hay mejor terapia que la risa que uno descarga. Ese es nuestro propósito y es lo que hace a un artista callejero, un estilo de vida.

Es por ello que la repercusión internacional de Cirko Marisko, con una gira que surgió en Carlos Paz, ya produjo efectos positivos en Costa Rica, Panamá, Uruguay, Chile, Brasil y queda todavía en julio visitar Colombia.

Hoy, Cirko Marisko genera por sí mismo lo suficiente para que tanto a Martín como a Lucas les permita vivir de lo que les gusta y apasiona. Aunque admitió que no todo el camino estuvo allanado: “es cierto, hubo momentos difíciles, momentos muy malos y otros buenos. A esta altura, somos privilegiados, pero también creemos que es posible lograrlo. No quiero sonar pedante, hay gente que abandona los sueños en el camino y bajan los brazos. De todas maneras, si a vos te gusta nadar, al menos una vez a la semana te tenés que tirar al agua, pasa por tratarse bien a uno mismo también. Hay que hacer lo que a uno le gusta y sin hacer daño a nadie, eso para mí es un ejemplo que demuestra que se puede. Después se verá si se profesionaliza o no, pero lo importante es poder transformar la realidad en un mundo lleno de problemas”, argumentó Lucas.

“Es verdad, estamos todo el tiempo con problemas, en el día a día es verdad que a veces uno se frustra porque no salen las cosas como uno quiere. Siendo artistas no estamos exentos de los problemas, pero tenemos una espalda emocional para bancar los embates de la vida. Por eso, la energía de tratarte bien, te ayuda a afrontar los problemas, porque las cosas van a pasar de todas maneras, te dediques a lo que te dediques”.

 

 

En este aspecto, Lucas fue abordando una relación que quizás no sea muy charlada a fondo en lo cotidiano, pero que, en este tiempo de crisis, de guerra, de crueldad política y de depresión económica, el arte de hacer reír se vuelve necesario para preservar la salud mental.

Puntualmente, el breakdancer mencionó un caso que vivió hace poco: “estuvimos en Ecuador, terminamos un show y la gente se vino a sacar fotos y un chico, se quedaba ahí esperando hasta ser el último que pidió fotos. Y me dice, ‘mi nombre es John, tuve un ACV hace un año. Tuve que aprender a comer, escribir, hablar, caminar todo desde cero. Mientras hacía la terapia, veía los videos de ustedes y me reía mucho, eso me daba mucha energía para seguir adelante. Me hacía olvidar de la situación en la que estaba. Escucharme reír a mí mismo la situación en la que estaba me significó mucha esperanza y hoy es la primera noche que puedo salir sin acompañante terapéutico y lo quise venir a ver ustedes y decirle mi historia’”.

Además, reflexionó sobre los efectos que dejan las funciones en los espectadores al cerrar el telón. “A veces no dimensionamos lo que generamos, la gente misma la que nos viene a contar en en qué momento de la vida o qué situación personal los encuentra”.

Y continuó: “imagínate saber eso, que uno cree que termina el show y ya está. De repente uno no sabe qué tanto repercute en el otro, ese momento de risa, que tan importante es para la persona reírse cuando pasa un momento tan difícil. Entonces, creo que sí, la risa es muy necesaria. Ahí es donde entra nuestro lugar y misión”.  

Para agendar

Monoargentum. De Cirko Marisko, subirá a escena este domingo 7 de junio en el Cine Teatro Municipal de San Juan (Mitre 41 este) a las 20 hs. Entrada general $30.000, anticipadas por boletería y por EntradaWeb.

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