Daniel «Pipi» Piazzolla

La identidad artística que se lleva en los genes

El fundador de Escalandrum sostiene que no todo es genialidad y que al talento hay que ponerle “trabajo y sacrificio”. En la previa del concierto por los 27 años del sexteto, el nieto de Astor habló con Plataforma GAIA y destacó el vínculo afectivo que lo une a su abuelo y a su familia a través de la música.

 

Federico Strifezzo

Raúl Caliva I 08-08-2026

Más de 1.000 conciertos, 40 países recorridos, grabaciones en Abbey Road y 15 discos editados, son algunos de los hitos más destacables en una trayectoria ininterrumpida desde 1999. Sin embargo, lo que hace especial a Escalandrum, no reside tanto en sus récords -que son notables y significativos desde luego- sino en el espíritu que mantiene unida esta fórmula durante tanto tiempo y que los moviliza.

Se trata también, de algo más que puede venir desde otro plano, desde de los genes heredados, acá puede haber múltiples lecturas, pero cada vez que el ensamble toca en vivo, es como si el aura casi mágica de Don Astor, se vuelve presente en el escenario.

Lo cierto, es que, por suerte o porque el destino lo quiso así, la platea sanjuanina podrá disfrutar una vez más de contar con el sexteto en vivo para disfrutar de lo mejor de un encuentro atravesado por el jazz, el tango, lo folklórico y lo contemporáneo este fin de semana en la Sala Auditórium del Teatro del Bicentenario.

De la mano de su fundador, Daniel “Pipi” Piazzolla -el nieto del creador de «Libertango»- Escalandrum dará el concierto de presentación del nuevo álbum “Piazzolla 74”, que fue grabado en vivo en el Teatro Colón.

Siempre juntos. El sexteto se compone de Daniel «Pipi» Piazzolla en batería, Nicolás Guerschberg en teclados, Mariano Sívori en contrabajo, Gustavo Musso en EWI (instrumento electrónico de viento) y saxo alto, Damián Fogiel en saxo tenor y Martín Pantyrer en clarinete bajo y saxo barítono.

Reconocido en el país y en el mundo como uno de los conjuntos más prestigiosos del jazz argentino, vuelve a San Juan para celebrar 27 años de existencia de una propuesta artística que sabe combinar virtuosismo interpretativo, sensibilidad y una intensa apertura creativa.

El tándem, conformado por «Pipi» en batería, Nicolás Guerschberg en teclados, Mariano Sívori en contrabajo, Gustavo Musso en EWI (instrumento electrónico de viento) y saxo alto, Damián Fogiel en saxo tenor y Martín Pantyrer en clarinete bajo y saxo barítono, ofrece un espectro amplio de ritmos y sensaciones, que lo hace un digno continuador del legado artístico y cultural de Astor Piazzolla.

Ese respeto, admiración y cariño que Daniel y compañía sienten por el maestro, se plasmaron en varias obras como “Piazzolla Plays Piazzolla”, “Las Cuatro Estaciones Porteñas” y “3001 – Proyecto Piazzolla”, este último fue con la colaboración de Elena Roger. En este sentido, la nueva producción de Escalandrum, “Piazzolla 74” representa otro horizonte de expansión en su constante búsqueda por dejar bien en alto, la identidad de la música argentina en el mundo.

Para mi abuelo, el Teatro Colón siempre fue la máxima aspiración. Su sueño era ser compositor de música clásica. Todo esto, sumado a nuestro aniversario, convierte esta gira en algo muy especial

Para el placer de los melómanos locales, las piezas que sonaron en el Teatro Colón, se escucharán de la misma manera en la sala sanjuanina y en una charla con Plataforma GAIA, “Pipi” Piazolla expresó ese sentimiento de satisfacción por haber vivido un cruce emotivo entre el recuerdo de su abuelo y la celebración de haber alcanzado los mil conciertos con el sexteto.

“El Teatro Colón es muy importante para nosotros y para mi propia historia. Acompañé a mi abuelo al concierto que dio allí en 1983; esa noche me regaló un programa donde escribió que en ese concierto había sentido que había triunfado. Para mi abuelo, el Teatro Colón siempre fue la máxima aspiración. Su sueño era ser compositor de música clásica. Todo esto, sumado a nuestro aniversario, convierte esta gira en algo muy especial”.

Pero mantener unido a un conjunto instrumental por casi 30 años, es algo inusual, más cuando la escena de la música y de la industria, es tan dinámica que la estabilidad de los colectivos artísticos se vuelve vulnerable.

“En primer lugar, antes de armar Escalandrum, ya éramos amigos y cuando decidimos hacer este grupo para tocar la música que a nosotros nos gustaba, con nuestras composiciones, eso ya facilitó bastante el camino. No es que se construyó eligiendo a dedo a los músicos, sin saber si te ibas a llevar bien o no que sucede la mayoría de las veces y por eso, los grupos terminan disolviéndose. En segundo lugar, nos une mucho generar música nueva. Por eso, ensayamos hace más de 20 años todos los martes a las 10 de la mañana, entonces, hace que uno esté motivado siempre con ganas”, explicó el baterista.

En el seno del sexteto, no solo Piazzolla es parte del arsenal de temas en los que se nutre. También, se apoyan en composiciones de María Elena Walsh, en Wolfgang Mozart, en Alberto Ginastera, logrando armonizar un repertorio rico y diverso que, desde lo clásico, lo popular y lo contemporáneo con gran naturalidad. “La verdad, lo que nos une es el trabajo, la pasión por la música y una fuerte amistad”, contó Piazzolla.

La verdad, lo que nos une es el trabajo, la pasión por la música y una fuerte amistad.

En Abbey Road. Escalandrum en el mítico estudio de grabación, el lugar que fue albergó las históricas producciones de Los Beatles.

Recuerdo de infancia

Para esta oportunidad en el Teatro del Bicentenario, “Piazzolla 74”, incluye los discos icónicos de su abuelo, como es el de “Reunión Cumbre” con Gerry Mulligan y “Libertango”. Al haberse grabado su reinterpretación en vivo -con los arreglos de Escalandrum- en el Teatro Colón, el contenido se materializará en el disco digital y en formato vinilo.

“Se trata de un repertorio muy importante para mí, porque después de la presentación en 1974, mi abuelo lo interpretó con el Octeto Electrónico, donde tocaba mi papá también. Fui testigo de esos ensayos y del estreno del concierto de mi papá (Daniel Hugo) y del abuelo juntos. Por ende, es la música de mi infancia y por suerte ahora la podemos recrear nosotros con nuestras características, con improvisación, nuevos arreglos, pero sin que pierda la esencia original”, destacó.

Memoria e infancia. Daniel, en los brazos de su abuelo Astor.

Con el sello Piazzolla

Cuando ejecuta los temas del creador de “Adiós Nonino”, es inevitable para el conjunto, percibir esa energía en el aire: “Mi abuelo está presente todo el tiempo. Cuando tocamos, mi familia está presente y está presente también en cualquier músico argentino. Su influencia, lo inspirador que fue para muchos de todo lo que logró él, hace que cada día, nos comprometa a llevar su música lo mejor que podamos en todas partes que lleguemos”, afirmó Daniel.

“Creo que, si hoy supiera todo lo que se viene haciendo hoy, estaría muy contento. Porque él siempre quiso que otros toquen su música de diferentes maneras. Y me parece que Escalandrum, en parte está haciendo lo que él quería. Hoy hay un montón de músicos y grupos que recrean su obra y suenan todos espectacular. En nuestro caso, que somos un grupo de jazz, sin bandoneón, sin violín, hacemos una manera diferente, pero a él le hubiese encantado escuchar”, afirmó.

Mi abuelo está presente todo el tiempo. Cuando tocamos, mi familia está presente y está presente también en cualquier músico argentino. 

Ser un Piazzolla, para “Pipi” no implicó en absoluto un “peso” con el cual cargar. Todo lo contrario: “Obviamente, tengo responsabilidad como cuando toco cualquier música, la mía, la de alguien que me convoca, la de mi abuelo. Eso es ser profesional. Pero peso por el apellido, nunca. Me gustan los desafíos y esa es mi característica. Si hubiese sentido peso por el apellido, jamás me habría dedicado a la música, hubiese hecho otra cosa. De hecho, sigo con un montón de proyectos tirando para adelante y trato de tocar cada vez mejor”.

La conexión con su abuelo, más allá de lo musical, también es intensa, porque también, para Daniel, fue una brújula que le indicó las coordenadas para elegir qué dirección tomar en la vida. “Fue siempre bueno conmigo, me regaló mi primera batería, me llevó a todos los conciertos que dio en Buenos Aires. Pero lo que más me enseñó, fue el sacrificio, la entrega hacia la música. Hasta el último día de su vida, se levantaba a las 7 de la mañana a componer. Me enseñó que la música no es solo talento y genialidad, que también, es trabajo. Quizás la gente no lo ve del todo, porque cree que es fantasía y casualidad para que te vaya bien”, señaló Piazzolla.

En esta línea, terminó sosteniendo un principio fundamental que no puede dejar pasar por alto, dado lo que expuso anteriormente: “La música es una profesión muy seria que le da alegría a la gente y que levanta el alma”.

La música es una profesión muy seria que le da alegría a la gente y que levanta el alma.

Para agendar

Escalandrum. Concierto “Piazzolla 74” se desarrollará este domingo 9 de agosto, a las 20 hs. en la Sala Auditórium del Teatro del Bicentenario (España y Córdoba). Entradas: $30.000 en boletería y en Tuentrada.com

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