Laura Azcurra en la piel de Frida Kahlo
Habitar el dolor para celebrar la existencia
En “¡Frida, Viva la Vida!” la reconocida actriz de teatro, cine y televisión encarna a la célebre retratista mexicana que transformó el dolor en arte y su lucha en un inquebrantable deseo de vivir. En diálogo con Plataforma Gaia, la intérprete compartió sus reflexiones sobre esta propuesta que rescata el carácter apasionado de quien no se rindió ante la adversidad. Además, habló sobre las múltiples facetas que componen el personaje y las razones de que esté tan vigente en este tiempo.
Romina Maina I 30-09-2026
Vida, obra y legado de la pintora mexicana se entrelazan en “Frida Kahlo, ¡Viva la Vida!, el monólogo teatral escrito por Humberto Robles, que se presentará en San Juan como parte de su gira por Cuyo. La función tendrá lugar este jueves 1 de octubre en el Teatro Municipal con la actuación protagónica de Laura Azcurra y la dirección de Julia Morgado.
La trama está ambientada en el Día de Muertos en la cocina de la Casa Azul de Coyoacán donde la artista nació y vivió. Mientras Frida cocina y espera a sus invitados, evoca a su compañero Diego Rivera, a Trotsky, Breton, Rockefeller, París, Nueva York, el recuerdo del accidente y surge inevitablemente la presencia de la muerte.
Se trata de una propuesta íntima y profunda, pero a la vez muy divertida porque también muestra el costado menos conocido del carácter y personalidad de la artista coyoaquense, su carisma y su sentido del humor, y fundamentalmente su alegría de vivir que aparece reflejada a lo largo de toda la obra.
A Frida Kahlo la atraviesa la política, el arte, la disidencia sexual, la discapacidad y un profundo orgullo por su tierra, convirtiéndola en una figura potente y atemporal. Por todo esto, resulta imposible de reducir a una sola dimensión. Alrededor de estos aspectos giró la charla que la actriz Laura Azcurra mantuvo con Plataforma Gaia en la que contó detalles de cómo construyó una figura tan icónica y tan arraigada en el imaginario popular.
Todos los personajes llegan en el momento justo, eso lo digo siempre, es el misticismo de esta profesión.
“Lo que sentí fue vértigo”, dijo la artista al recordar el momento en que la propuesta llegó a sus manos. En el fondo, sabía que implicaba una gran responsabilidad: “No sólo por interpretar a una persona que existió, por ser una mujer tan fuerte y reconocida sino por ser mexicana. Además, no quería caer en una apropiación cultural, al contrario, quería representarla con amor, con muchísimo respecto y fundamentalmente con su identidad mexicana y toda esa pasión que tenía por su pueblo. Entonces, no podía hablar como una porteña, me parecía irrespetuoso”, contó.
Así, empezó un trabajo minucioso desde la voz y el cuerpo para lograr no sólo el acento característico del lugar natal de Frida, sino también una postura escénica fiel que no caiga en la caricaturización forzada de una mujer que atravesó innumerables operaciones que le dejaron secuelas físicas y dolores profundos.
No se trata sólo de actuar un texto, sino de poner el cuerpo al servicio del personaje para que sea su voz, sus dolencias, sus pasiones e historia las que resuenen a través de la actriz como en un acto de entrega casi ritual.
Previo a la función que realizará en el Cine Teatro Municipal de San Juan, Azcurra habló del vínculo que tiene con la vida, la obra y el legado de Kahlo, que traspasa las fronteras. Se refirió, además, al misticismo que envuelve a la creación artística al alcanzar un estado de conexión profunda con los personajes que interpreta, porque ella siente que, cada uno de ellos llega en el momento justo en que el intérprete tiene la madurez o la vivencia necesaria para que eso suceda. En esa conexión, le concede una suerte de permiso espiritual.
El teatro es una actividad en tiempo presente donde la potencia de compartir con otro es absolutamente humana y trascendente.
– ¿Qué valor tiene para vos representar un personaje histórico?
– Siempre caractericé personajes que empezaron de cero, con mi opinión, portando mi voz y mis ideas, pero no alguien que ya existía y eso me apabullaba un poco, pero, lentamente se fue armonizando. Frida, además, me acompaña desde toda la vida. Eso para mí tiene un valor especial. Conozco la obra y la vida desde muy chica, eso me dio confianza y pensé que si llega ahora a mi vida es porque también ella quiere que yo la represente y lo hago con amor y compromiso. Un poco que le consulté a Frida si ella estaba de acuerdo con que yo la interpretara y de alguna manera me fue enviando señales y me dio la fuerza para sentir que yo podía representarla. Es interesante que pensemos en que de de alguna forma esas personas siguen entre nosotros y que eligen cómo, cuándo y con quiénes compartir y transmitir su obra y mensaje.
– ¿En qué momento de tu carrera llega la oportunidad de encarnar a Frida?
– Todos los personajes llegan en el momento justo, eso lo digo siempre, es el misticismo de esta profesión, ni antes ni después. Llega también en un momento en el que tengo un vínculo con la muerte fruto de un aprendizaje que tuve a raíz de la muerte de mis padres también. Después de esa pérdida cambió rotundamente mi visión respecto a no estar más en este plano. Es entender la muerte como una finitud y también como una acción absolutamente liberadora y poética. Y cuando puede abordar el personaje y el texto también estaba yo con una forma de pensar en relación a la muerte elaborada y con una posición tomada.
– No le tenés miedo…
– Va a pasar cuando tenga que pasar, no nos vamos ni antes ni después, sino en el momento que nos toca. De alguna manera crecí con la confianza de que lo que viene es mejor y que no había que temerle a la muerte. Estar bien atentos a vivir el presente, eso me parece lo más desafiante para quienes estamos en este plano y también en estos tiempos donde todo es tan inmediato, tan exitista, tan repentista que a veces nos nubla y no nos permite valorar la salud, el tiempo presente, el estar con otra persona, compartir un momento sin teléfono, sin pantalla, recuperar la humanidad. Eso creo que es lo más importante que viene a compartir este material y cualquier hecho artístico y fundamentalmente el teatro que es una actividad en tiempo presente donde la potencia de compartir con otro es absolutamente humana y trascendente.
Frida amaba muchas cosas de la vida (…) Ella tuvo ese empuje; ese deseo y hambre de vida.
– ¿Es esta obra una celebración de la vida?
– Sí, rotundamente. De hecho, Frida amaba muchas cosas de la vida. Ella es una apasionada de toda la vida, una curiosa con la naturaleza, con los amigos, con las humanidades, con su familia. Tenía un amor muy profundo con su papá que era fotógrafo. Ella le ayudaba en el revelado de las fotos y también ahí descubre los pinceles porque antes las fotos cuando se revelaban había que colorearlas entonces Frida ayudaba a su papá con eso y hay ahí una pulsión de vida super contundente. Ella siempre tuvo ese empuje; ese deseo y hambre de vida.
– No hay registros donde poder escuchar la voz de Frida, pero si algunas grabaciones fílmicas y fotografías ¿Qué elementos te ayudaron particularmente a armar el personaje?
– Hay cosas filmadas, y mucho registro fotográfico de Frida. Vi una filmación en la que ella está bajando unas escaleras porque mi duda era también que cantidad de renguera tenía producto de una poliomielitis que le habían diagnosticado a los 6 años, y por lo que fue objeto de bullyng también. Yo pensaba cómo es que camina Frida y la verdad es que caminaba muy fluido y entonces dije tiene que estar, pero debe ser sutil. Ese registro me sirvió, pero no hay registros de la voz, eso era lo más difícil. Hay en Internet una supuesta carta que ella lee, pero es incomprobable y no la podía tomar como referencia. Entendí que era una mujer que pensaba mucho y que, al mismo tiempo, era muy curiosa. Tenía que tener un poco de energía en eso que planteaba, entonces encontré una cadencia que tiene profundidad y a la vez puede ser divertida. Frida, desde otro plano me fue guiando y si no llegara a ser la voz de Frida, eso es el arte también, interpretar y jugar. El hecho de evocarla enaltece absolutamente su presencia y su mensaje.
– De Frida Kahlo suele hacerse foco en sus cuadros, las dolencias o relaciones amorosas desdibujando otras de sus facetas ¿Coincidís?
– Si, coincido y siento que parte de lo que desconocemos de Frida es porque muchos de los biógrafos que fueron contando su vida han sido en su gran mayoría varones y se preocuparon de difundir solamente un color de la vida de ella. Parte de lo que contamos en esta puesta, es que Frida era una mujer muy carismática, muy divertida, con un sentido del humor tremendo, humor negro, humor ácido como buena mujer culta e inteligente. Ese costado más chicharachero, más festivo es el que menos se conocía de Frida. De los 26 a los 36 años ella escribió un diario íntimo que incluso está editado. Se llama “El diario de Frida” y ahí es ella hablando de sí misma sin que nadie pueda decir cómo se podía sentir y está en la dramaturgia de la obra escrita por Humberto Robles. Él hace esta mixtura perfecta entre momentos de la vida de Frida con relatos escritos en su diario entonces sí escuchamos la voz de Frida también en la obra y eso a mí me encantó y me pareció muy importante y muy contundente también.
Toda la obra termina componiendo como un cuadro en sí mismo de quien fue Frida Kahlo.
En su persona están todas las diversidades, todas las minorías, siendo mujer, marrona, discapacitada, latina, bisexual, y de izquierda.
– ¿Está presente en la obra su faceta más política?
– No, no esta tan presente, habla de algunas personas, pero no puntualmente. De lo que más habla el espectáculo es de lo que significa el Dia de Muertos, ella está preparando el altar esperando a los que no están en este plano y esto le sirve de excusa para exhalar diferentes sensaciones y vivencias. Habla de su vínculo con el dolor, con la muerte, por supuesto de su relación con su compañero de vida Diego Rivera, de los viajes, del accidente, de su infancia, de visiones del mundo que ella tenía y creo que toda la obra termina componiendo como un cuadro en sí mismo de quien fue Frida Kahlo. Hay gente que conoce algunas cosas de ella, hay personas que conocen cada detalle de lo que estoy hablando y otros que escucharon hablar de Frida pero que no sabían nada entonces, salen con un bagaje de información, de inspiración y de deseo de saber más, de ver la película de salma Hayek o los cuadros.
– ¿Qué destacas de ella?
– Era una mujer profundamente apasionada por eso también fue tan duro para ella el accidente que ‘la rompe’. Esto lo dice Frida en la obra. Una piba de 18 años, de estas características de repente postrada. Es ahí donde ella descubre la pintura y en la pintura un espacio de catarsis, de reflejo y de investigación propia y ahí yo creo que está lo más sagrado del arte de Frida, lo más contundente, ella mostrándose auténtica. Fuera de la hegemonía de lo bello o de lo que tenía que representar el arte en ese momento sino ese valor, esa valentía de decir “así siento yo el mundo y no es surrealismo”, es lo que a mí me sucede todos los días, es mi estado emocional. Y creo que es su autenticidad lo que tanto admiramos de ella. Cada uno de sus cuadros nos interpela humanamente, nos invita a la vulnerabilidad, a mostrarnos como somos, no como lo que quisiéramos aparentar ser. En su persona están todas las diversidades, todas las minorías en el emblema de lo que compone Frida Kahlo siendo mujer, marrona, discapacitada, latina, bisexual y de izquierda. Hay ahí una composición de un caldo de muchas expresiones que no son las hegemónicas ni las políticamente correctas.
– De ahí que atraviesa geografías, idiomas, culturas…
– Todo, todo. Frida es absolutamente transversal y conecta a la humanidad. Conecta a personas que no tienen que ver una con la otra porque de repente se unen en ese pensamiento y en ese sentimiento hermoso de amar a esta mujer. Y son todas las edades, todos los géneros. A mí no deja de sorprenderme nunca Frida por todas las personas que vienen a verla, es muy fascinante.
A mí no deja de sorprenderme nunca Frida por todas las personas que vienen a verla, es muy fascinante.
Hay personajes como ella que nos recuerdan una y otra vez por que vale la pena vivir. En ella está toda esa fuerza que es la que tanto admiramos.
– ¿Por qué crees tiene tanta vigencia?
– Por la pasión que siente por la vida, a pesar de todo, a pesar de las injusticias, de todo lo que le estamos haciendo al mundo de cómo nos estamos maltratando o destratando las humanidades y cómo el arte siempre nos termina encontrando entonces creo que ese mensaje es humanizante. Habla de la humanidad, de como todos sentimos. Tenemos dolores, tenemos amores y eso es maravilloso, eso nos unifica como seres humanos y nos dignifica. El amor por la vida. Ella sigue estando presente en todo su legado, en todo su mensaje con una contundencia enorme, perenne, infinita y hay personajes como ella que nos recuerdan una y otra vez por que vale la pena vivir, por que vale la pena en este plano, defender lo que hacemos, lo que somos, como lo hacemos, que queremos. En ella está toda esa fuerza que es la que tanto admiramos y que tanto nos llama. Yo creo que ella quiere seguir presente en estos tiempos. Hay mucha tela para cortar, yo digo que en la vida de Frida son mamuschkas, capas que se van abriendo y se van abriendo y donde vamos conociendo cada vez más y yo cada vez que vuelvo a leer su diario descubro algo nuevo y eso es fascinante. Habla de la profundidad de ella, de su mixtura, de su amor a la vida y del legado que nos deja.
– Después de investigar y encarnar el personaje ¿encontrás puntos en común con ella?
– Me encuentro en el amor por la naturaleza, siento que compartimos eso y también un amor profundo por la conciencia de clase, por la otredad. El valor de la amistad, eso lo tenemos muy presente Frida y yo. El arte, la justicia social, el amor por lo que construimos, generalmente de lo colectivo, me parece que esos son como unos puntos muy claves entre nosotras dos.
Para agendar
«Frida, ¡Viva la Vida!», unipersonal protagonizado por Laura Azcurra sobre la vida de la icónica pintora mexicana Frida Kahlo. Jueves 1 de octubre, las 21 hs en el Cine Teatro Municipal, (Mitre 41 este). Las entradas se pueden adquirir en boletería y de manera online a través de Entradaweb. Tienen un valor de $40.000.




