Juan José «Colo» Vasconcellos, cantante

“La música es un espejo de lo que se vive”.

En la antesala de la presentación de su nuevo nuevo disco “Faro” del grupo AHYRE, que se escuchará en el Teatro Sarmiento próximamente, uno de los referentes del colectivo salteño habló de la urgencia de defender las raíces, cuidar los vínculos y entender al arte como una ventana abierta hacia una sociedad más virtuosa. «La Inteligencia Artificial podrá sonar perfecta, pero jamás va a sonar humana», aseguró en Plataforma GAIA.

 

Federico Strifezzo

Raúl Caliva I 15-10-2026

En tiempos de saturación informativa, consumo acelerado e hiperproductividad, la banda salteña AHYRE lanzó su tercer álbum de estudio grabado íntegramente en casa, de manera artesanal y casi como un acto rebelde para reafirmar una identidad sonora que no dejan abandonada cuando son cubiertos por las luces de los escenarios festivaleros.

El álbum “Faro”, está fundado en una base de 12 canciones que proponen «volver al centro», resignificar el arte hecho a mano y reivindicar la música como un puente de encuentro comunitario. En este sentido, AHYRE tiene en sus manos una producción artística genuina, con un mensaje directo, claro y sin artificios.

Tras un recorrido consagratorio que incluyó dos Gaviotas de Plata en el Festival Internacional de Viña del Mar y los máximos galardones en Cosquín y Jesús María, AHYRE abre una nueva dimensión con este lanzamiento, tras los exitosos resultados que lograron con su primer disco de nombre homónimo de 2020 y “Eco” de 2023.

Como estas nuevas canciones necesitarán kilómetros de rutas para que comiencen a circular, el grupo salteño impulsó una nueva gira nacional y San Juan, será una de las primeras ciudades en disfrutarlas en vivo.

A la espera de su próxima presentación en el Teatro Sarmiento (será el 17 de octubre), Plataforma GAIA se comunicó con uno de los cantantes, Juan José «Colo» Vasconcellos, quien relató cómo se gestó “Faro” en la intimidad del hogar.

El lugar de grabación elegido, sirvió como un refugio creativo donde se capturó la vibración orgánica del cuero, la madera y la comunión de todos los integrantes como un gran cuerpo artístico. Desde este enfoque, la agrupación conformada por Juan José Vasconcellos (voz y guitarra); Sebastián Giménez (voz, guitarra y charango); Hernando «Pony» Mónico (bajo) y Federico Maldonado (voz y guitarra) junto a Guido Bertini en batería, propone un viaje emocional hacia lo esencial: la familia, la identidad latinoamericana, la naturaleza y el cuidado de los vínculos cercanos.

Estos fueron los temas que desplegó el músico, al que los más cercanos le llaman “Colo” con cariño, en el ida y vuelta con este medio. Vasconcellos dialogó sobre la génesis del proyecto colectivo, la actitud de resistencia del arte humano -frente al mandato que impone que si el acto creativo no pasa por la Inteligencia Artificial se queda “fuera de época”- y la urgencia de un presente que hace necesario más que nunca, mirarse hacia adentro.

Por eso, el concepto de “Faro” no es casual, más bien funciona como una metáfora luminosa que atraviesa todo el repertorio: una luz de referencia que invita a hacer una pausa, despejar el ruido y el aturdimiento digital, para reencontrarse con lo sagrado del vínculo humano.

‘Faro’ es un disco con pura humanidad, como un gesto alternativo frente a este mundo de inteligencia artificial y posproducción para todo.

Este disco es un homenaje a la música que nos nutre y a la vez, nuestro puente con el público.

– ¿Cómo arrancó y en qué momento se encuentra el grupo en esta temporada 2026?

– Afortunadamente, nos llevamos un montón de momentos alegres con la gente. Comenzamos la temporada de festivales por Jesús María, Cosquín, Cafayate y la verdad que no podemos dejar de agradecer por tener un año bueno para nosotros. Creo que lo más importante que logramos como banda fue el lanzamiento de este nuevo álbum y tener este primer recital en el Teatro Gran Rex. También, llegar nuevamente al Teatro Sarmiento, será algo muy hermoso vivir. Algo para decir, es que los sanjuaninos van a tener el privilegio de ser una de las primeras ciudades en conocer este nuevo material, porque tenemos fechas en Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mendoza, llegamos a San Juan y después iremos por todo el norte: Salta, Jujuy y Tucumán.

– ¿Qué idea transmite este disco y cómo se incorpora al repertorio de AHYRE?

– Faro es una dedicatoria a aquellas luces guía que están presentes a través de los vínculos cercanos de cada uno de nosotros. También, consideramos “faros” a los artistas que nos han inspirado, que nos han ido marcando el camino con su huella. Para nosotros era rendir un homenaje a todo eso que nos moviliza e inspira para escribir estas canciones propias. Son propuestas que surgen de nosotros basados en la raíz folclórica, pero con la influencia de otros géneros, otras miradas y otros instrumentos. Es un homenaje a la música que nos nutre y a la vez, nuestro puente con el público. Es un disco muy orgánico, grabado en casa. No fuimos a un estudio de grabación convencional como en los otros discos anteriores, sino que grabamos en nuestra intimidad, encontrándonos con nuevas vivencias. Es un disco con pura humanidad, como un gesto alternativo frente a este mundo de inteligencia artificial y posproducción para todo.

Vivimos rodeados de distracciones (…) que hace que nos olvidemos de nosotros mismos. “Faro” habla un poco de eso: de volver al centro, no solo desde los sonidos.

 

– ¿Sirve también como una respuesta para ratificar de qué lado se paran a la hora de hacer música a la «vieja escuela»?

– Absolutamente, más haciendo folclore, donde la esencia es la mirada artesanal y orgánica del cantor con la tierra donde vive. No es casualidad que los instrumentos tengan como elemento principal la madera y el cuero. Es hacia donde quisimos ir, adornando y acompañando después con nuevos colores y texturas: guitarras eléctricas, teclados, arreglos vocales, pero en esencia con una raíz que no puede cortarse. A partir de ahí, empezó la búsqueda: las canciones buscan una mirada nueva y nuevos colores dentro de lo mismo, aunque la columna vertebral es la intención de respetar el sonido de nuestra tierra y homenajear a nuestros paisajes y a nuestra gente. Entendemos que la música es un espejo de lo que se vive en nuestros contextos.

– Justo y necesario para este presente que indica que, si no se conoce lo propio de una cultura, se vuelve difícil defenderlo.

– Exactamente, hoy nos bombardean con noticias e historias culturales de distintos lugares del mundo, por lo que es un momento muy apropiado para mirar hacia adentro: identificarnos en nuestros sonidos, en nuestras culturas, en nuestra manera de hablar, de pensar y de cultivar la vida en general. No solo a este nivel, también en lo social, en lo personal y en lo humano. Vivimos rodeados de distracciones en las pantallas, los celulares y las redes sociales; hay un exceso de información que hace que nos olvidemos de nosotros mismos. “Faro” habla un poco de eso: de volver al centro, no solo desde los sonidos.

– ¿Cuáles son las canciones más representativas que reflejan el espíritu de este disco?

– Es muy difícil responder porque todas lo son, hablando desde la subjetividad de haberlas compuesto y producido. Pero, sin lugar a dudas, la canción que le da nombre al disco, “Faro”, es una síntesis de lo que se quiere decir. Representa la posibilidad de vincularnos con los demás desde una mirada más sana. Hoy está todo muy convulsionado, y entendemos que la salida está en empezar a entendernos mejor. El resto de las canciones desarrollan esa misma idea desde los ritmos folclóricos y la naturaleza. Para nosotros era muy importante plantear una propuesta discográfica que vaya por ese camino.

– Asociando este punto con la consigna que predicaba el Papa Francisco sobre la “cultura del encuentro”, ¿la música y la poesía permiten canalizar lo que el pueblo lleva en su interior?

– Entendemos que, si se busca por el camino de una religión, de un deporte, de la literatura o del arte en general, todas las ventanas para el encuentro son válidas. Desde nuestro rol, esa ventana es la música.
Para nosotros, la música no es un mero entretenimiento; es una parte esencial de la especie humana y de la cultura. Necesitamos todas las ventanas posibles para el encuentro, para bajar los decibeles y entender al otro. No entender al otro, nos lleva a repetir ciclos que terminan en la autodestrucción. En cierto punto, hoy los músicos tienen la misión de tender puentes.

Es fundamental entender la música como un puente de encuentro y no solo como una plataforma de entretenimiento.

– ¿Tiene que ver un poco con lo que fraseaba Horacio Guarany, “Si se calla el cantor, calla la vida”?

– Totalmente de acuerdo. Lo que continúa no es menor: “porque la vida misma es un canto”. Cantamos para tender puentes y manos. Toda la obra de AHYRE, e incluso lo que escribimos en la época de Los Huayra, ha tenido esa intención de sumar y acercar. Hoy está muy a flor de piel la conducta del juicio hacia los demás: quién hace mal o bien las cosas. Quizás es un buen momento para mirar hacia adentro antes de juzgar hacia afuera. Para los muchachos y para mí, es fundamental entender la música como un puente de encuentro y no solo como una plataforma de entretenimiento.

– Volviendo al proceso creativo y a lo que mencionabas sobre la IA: ¿qué les pasa por dentro cuando la industria propone esta herramienta como la vía rápida al éxito? ¿Se tentaron alguna vez en experimentar con ella?

– Habría que ver qué se entiende por “éxito”. Hay un mundo que hoy te entrega todo resuelto, y eso adormece la mente y la creatividad. Me llama la atención cómo los niños miran en YouTube que otros construyen o pintan, sin que ellos mismos lleven a cabo esas actividades creativas. Con la música pasa algo muy parecido. Vivir la experiencia de encontrarse con una canción desde la emoción y la propia capacidad creadora, es algo elemental para nuestro camino. Es innegable que la tecnología proporciona herramientas que facilitan la producción en la música, el cine o la fotografía. Hoy cuesta distinguir si una foto o video en redes sociales, es real o hecho con IA. Por eso, la idea de lo artesanal me parece un gesto revolucionario y necesario ante el intento de adormecernos. No renegamos de las nuevas herramientas, pero elegimos el camino artesanal: escribir canciones que vienen de vivencias y emociones propias. De hecho, este disco está grabado con la intención de que suene imperfecto, de que se vean nuestras “arrugas” y no esté todo tan maquillado por la tecnología.

Se viven tiempos furiosos y la canción viene como un bálsamo, pero también debe visibilizar los desequilibrios de la sociedad.

– ¿Sienten presión para sacar contenido nuevo como exigen las plataformas digitales de música?

– Nuestro camino representa la manera que tenemos de ver estas cuestiones. No sacamos discos todos los años; decidimos sacar un álbum solo cuando nos encontramos con las canciones que sentimos adecuadas para la banda. El término “productividad” puede ser eficiente para el movimiento económico o social, pero para nosotros es fundamental no olvidarse de las cosas sencillas, como decía Armando Tejada Gómez. El otro día escuchaba a Chango Spasiuk decir: “Hay que volver a sentarse bajo la sombra de un árbol a mojar los pies en los ríos”. Esos momentos de inspiración se ven amenazados por la productividad, porque pasamos las horas buscando generar abundancia de material. Tampoco estamos fuera del sistema completamente, pero es importante no postergar lo verdaderamente esencial: nuestra integridad como seres humanos y como comunidad. Lucrecia Martel dijo algo similar: “nos han acostumbrado a entender la civilización y el progreso solo como productividad y sin darnos cuenta, el suelo queda tapado de cemento”. Nosotros sacamos canciones cuando realmente las encontramos.

– Justamente cae perfecta la metáfora del “faro”, poner algo de luz en el camino.

– Ojalá que sí. La idea es sumar y tender puentes para que estemos mejor. Este país suele ser un caos, pero a la vez es maravilloso; está lleno de gente hermosa, músicos increíbles y deportistas alucinantes. Cada tanto hay que recordarlo, y nosotros traemos “Faro” para aportar un granito de arena ahí.

– ¿Qué lectura hacés sobre el devenir del folclore argentino? En otros tiempos, el cantautor era un trovador de las realidades sociales; luego, vino otra época más romántica y melódica. ¿Cuál crees que es el lugar del artista folclórico hoy en la sociedad?

– Creo que el artista folclórico está pasando por un momento de exposición, más extendido. Suelo hablar del “Efecto Milo J”, porque han llegado artistas de otros géneros a acercarse a la canción folclórica desde una mirada muy interesante. Los viejos referentes —como Mercedes Sosa, Horacio Guarany, Armando Tejada Gómez, el Cuchi Leguizamón— eran un espejo de su época, que fue oscura y signada por la violencia y el silencio forzado. Los artistas de hoy, también son un espejo de la realidad. Entendemos que la canción de AHYRE, sale desde el lugar de amor, pero no solo desde el aspecto romántico, como el amor a la pareja, también es amor al pueblo, a los paisajes, a los hijos y a las ideas. Es muy importante que la canción sea una propuesta de encuentro. Se viven tiempos furiosos y la canción viene como un bálsamo, pero también debe visibilizar los desequilibrios de la sociedad.

 

Para saber más

“Faro” es el tercer álbum de estudio del grupo AHYRE. En esta producción, que ya está disponible en todas las plataformas digitales, participan artistas de la música popular latinoamericana como Chango Spasiuk, Ivonne Guzmán, Silvana Álvarez, Mariano Tono Vaca y Orellana Lucca. Estos cruces aportan distintas texturas y miradas a una obra que celebra el encuentro y la identidad compartida. Con este nuevo disco, el grupo originario de Salta, continúa consolidando una identidad que combina la fuerza de sus raíces con una mirada contemporánea, dentro de la música argentina y latinoamericana. Desde 2019, los ex integrantes de Huayra, se ganaron un lugar preponderante en el espectro musical nacional. Consagrados por el Premio Gardel, el Festival de Viña del Mar y los tradicionales festivales de Cosquín y Jesús María, el grupo no dejó de crecer y tener una importante interacción con otras figuras como Abel Pintos, Soledad Pastorutti, Los Tekis, Jorge Rojas, Nahuel Penissi y Raly Barrionuevo.

Para agendar

AHYRE subirá al Teatro Sarmiento (Alem 34 norte) este 17 de octubre a las 22hs. Entradas a $30.000, $40.000, $50.000 y $60.000. Disponibles en boletería y en Tuentrada.

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