Lorena Vega

“Encarnación era una mujer de avanzada y de mucho coraje”

La actriz que alcanzó gran popularidad por su papel de la psicóloga Fernanda en la serie ‘Envidiosa’ de Netflix, presenta por primera vez en San Juan “Yo, Encarnación Ezcurra”, el unipersonal que ofrece una mirada profunda sobre la esposa de Juan Manuel de Rosas. Una mujer de palabra y acción en los momentos fundantes de nuestro país cuya vida quedó opacada en la historia oficial.

Federico Strifezzo

Romina Maina I 01-04-2026

Encarnación Ezcurra era mucho más que la esposa de Juan Manuel de Rosas. Tal vez, sean sus cartas escritas de puño y letra las que mejor pinten de cuerpo entero a esta mujer que rompió los moldes de su época. En su tiempo, enfrentó mandatos familiares y culturales, hasta entró a jugar en la escena pública en una época en que la política era un terreno reservado sólo a los hombres.

A través de estos documentos, se pueden conocer las ideas, convicciones y pasiones de una mujer fuera de serie en tiempos álgidos de la conformación del país y en plena lucha entre unitarios y federales. Asimismo, permiten construir el perfil político de una figura invisibilizada de la historia oficial.

Justamente, sobre este material epistolar se sostiene la obra teatral “Yo, Encarnación Ezcurra”, escrita por Cristina Escofet que por primera vez se presentará en la provincia con una única función el viernes 3 de abril en el Cine Teatro Municipal de San Juan.

Con dirección de Andrés Bazzalo, Lorena Vega, interpreta a la mujer de Rosas en los últimos momentos de su corta vida -murió a los 43 años- recluida en su habitación y obsesionada por el pasado. La música en vivo -a cargo de Martín Miconi y Victoria Tolosa- marca el pulso de esta puesta escénica que explora desde una perspectiva personal momentos claves en la vida de esta mujer que no tuvo el reconocimiento que merecía por el rol histórico que desempeñó en una época crucial de la organización nacional.

Esta obra tuvo su estreno en 2017 en el Teatro del Pueblo y desde entonces recorre diferentes salas de todo el país recibiendo no sólo la aprobación del público sino también importantes reconocimientos, entre ellos el premio ACE a «Mejor Actriz en unipersonal» para Vega y el premio Luisa Vehil. Vega tiene una larga trayectoria en teatro, cine y televisión, sin embargo, en el último tiempo sus papeles en las series de Netflix ‘Envidiosa’ y ‘En el barro’, le dieron una explosiva popularidad.

En el marco de su visita a San Juan, la artista mantuvo una charla con Plataforma Gaia donde contó detalles sobre la experiencia de interpretar a Encarnación Ezcurra. Habló también, de la importancia de volver a mirar la historia no sólo desde el recuerdo, sino como una manera de pensar el presente y el porqué sigue vigente esta obra a nueve años de su estreno.

Tal como aparece en el título, en esta pieza Lorena es la voz de Encarnación: «Una voz que no ha tenido ni mucho lugar, ni mucho foco, ni mucha relevancia, como muchas otras mujeres de la historia argentina”, comenzó a definir el perfil de su personaje.

La voz de Encarnación no ha tenido mucha relevancia como muchas otras mujeres de la historia argentina.

Con voz propia

Encarnación fue rica, estanciera y de alta alcurnia a la vez que militante política y conductora popular. Desde muy joven desafió las leyes de su época, se casó con Juan Manuel de Rosas a pesar de la negativa de ambas familias y estableció un vínculo de amor y poder con su marido convirtiéndose en una fiel defensora del proyecto político que los unía.

Luchó por defender los intereses de la Confederación Argentina, construyó poder en los barrios populares de Buenos Aires y se encargó de dirigir la poderosa Sociedad Restauradora y la Mazorca, la guardia armada que le hacía los trabajos sucios al Restaurador de las Leyes.

Su rebeldía, su pasión y carácter moldearon una mujer tan compleja como cautivante. Esa riqueza le da un marco interesante para su puesta en escena y conocer a fondo su historia. “Creo que van a descubrir la integridad de un personaje que tuvo más injerencia en nuestra historia de lo que imaginamos. Se van a sorprender por la personalidad de esta mujer y por lo que se atrevió a hacer en su época. Eso mismo nos va a llevar a caer en la cuenta de hasta qué punto están ignoradas por ser mujeres personas tan importantes en nuestra historia”, remarcó Vega.

Y agregó: “Aún mucho tiempo después de hacer la obra y de convivir con su imagen y con su espíritu, me sigo sorprendiendo de las cosas que hizo y de cómo habitó su época. Su valentía, su coraje, sus agallas, su inteligencia para ser estratega, todo eso me convocó mucho y me llamó la atención. El paso del tiempo, la experiencia personal sea intima o social, me ayuda a comprender un poco más al personaje”.

A Encarnación Ezcurra algunos la llaman “la heroína de la Confederación”, otros la “Evita del siglo XIX”. Del otro lado, el de los opositores Rosistas, hubo también quienes la denostaron. Sus enemigos que pertenecían a la clase acomodada de la sociedad la miraban con desprecio y para humillarla, le asignaron el apodo de “La negra Toribia”, el mismo mecanismo utilizado con otras mujeres de la historia que fueron humilladas y castigadas con el desprestigio social, por animarse a desafiar las estructuras de poder.

Desde una mirada actual y trazando un paralelismo con el presente, Vega puntualizó: “No creo que haya habido mujer en la historia que no haya sido ninguneada, maltratada o destratada como en el caso de Encarnación emparentándola con una especie de marginal cuchillera de la época. No escapa a ninguna, de todos los estratos sociales, todas podemos saber de qué se trata y qué significa en algún momento recibir tratos injustos o malos tratos”.

A la hora de hablar de ella, Vega prefiere definirla como una líder federal: “en eso no hay ninguna duda de que fue una líder federal, más vista, menos vista, pero lo fue”, subrayó.

Lejos de los bronces y de la visión idealizada que suele construirse desde el relato escolar, la pieza no esquiva las tensiones y contradicciones que tiene el personaje y la propia historia argentina que van a estar puestas sobre el escenario.

“La obra muestra los claroscuros de haber estado en una época muy difícil, inaugural, de iniciación, de formación del país. Pone una mirada de inclusión a los sectores populares que no eran considerados como una parte activa de la sociedad, solo eran vistos como la clase servicial, la de los esclavos. Este personaje tenía otros ideales y otras convicciones en el medio de una puja política donde los códigos de la época implicaban muchos procedimientos que serían hoy una locura. Sobre todo, una mujer que se animaba a decir lo que pensaba, a estar activa en el mundo de la política, a discutir mano a mano con los actores sociales de la época y eso demuestra que era una mujer de avanzada y de mucho coraje”, explicó.

Siguiendo la misma línea de pensamiento, la intérprete aclaró que no se trata de “una obra enciclopédica” sino que la pieza “hace un derrotero pasional, emocional por distintos temas, a veces tiene que ver con el romance, a veces con las batallas, a veces con la rosca política, a veces idealista, en fin, pasional por todos esos lugares. Entonces, Encarnación hace pensar mucho en la identidad nacional desde distintos puntos de vista. Me parece que a cualquier persona de nuestro país la interpela y genera entusiasmo, un enganche para seguir pensándonos y eso motiva la lectura, las ganas de ver películas u otras obras vinculadas con el tema”.

Para ella, una de las razones fundamentales de la permanencia de esta obra es su actualidad. No porque el texto original se modifique para ajustarse en tiempo presente sino, porque en sus planteos hay discusiones que persisten y problemáticas que se repiten, aunque los actores políticos sean otros.

“Es interesante que viendo la obra sobrevuelen cuestiones como la identidad, el ser nacional, la construcción del país, la mirada sobre cuál debe ser el rumbo, cuáles son las pujas de poder y las cuestiones que están en tensión para alcanzar una vida mejor como comunidad. Creo que todo eso y más cosas se despiertan a partir de este material”,  dijo la actriz que en conclusión, describió la puesta del unipersonal como «una obra muy argentina».

Para ella, abordar personajes y hechos históricos sobre el escenario permite “narrar de otro modo, no creer que hay un solo relato que es el oficial, el instalado, que hay otras posibilidades de mirar el pasado. Es hacer un ejercicio de memoria donde también haya otras posibilidades de pensarnos y de entender quiénes somos, me parece que eso es lo más interesante. Hay otros caminos de creación sobre nuestro pasado, ya sea en clave de drama, de humor, de lo que sea”.

En el caso de Encarnación Ezcurra, su historia abre el juego para que eso suceda porque “es un personaje incómodo que tiene muchos claroscuros, muchos ribetes y dice textos que pueden ser cuestionados, discutidos. Es un personaje político que tiene una posición tomada en una época de conformación de nuestra nación”, subrayó.

De eso se trata, de volver al pasado. No sólo para recordarlo, sino para comprender las cuestiones sociales, económicas, políticas y culturales que están en juego cuando se piensa el rumbo de un país.

Para recordar también que la historia es un proceso vivo y que está repleta de acciones silenciadas que salen a la luz cuando se mira el pasado, desde una mirada crítica. Por eso, vale recordar la conocida letra de la canción popular de Litto Nebbia: «Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia».

Hay otras posibilidades de mirar el pasado, de pensarnos y de entender quiénes somos.

Sobre Lorena Vega

Es actriz, dramaturga y directora de cine y teatro. Nació en 1975 en el barrio de Flores y comenzó su carrera en la década de los ’90 en el teatro independiente. Tiempo después, extendió su trabajo al circuito teatral comercial, la televisión y el cine. Desde 1999 dicta clases de actuación y cuenta con más de 50 obras estrenadas, entre las que se destacan ‘Imprenteros’ , ‘La vida extraordinaria’, ‘Cautivas’ y ‘Yo Encarnación Ezcurra’, por la cual ganó el Premio ACE a Mejor Actriz en Unipersonal. Fue distinguida por la Fundación Konex como Actriz de Teatro de la Década y ganadora del Premio Democracia Perfil 2023. En 2025 recibió su primer Martín Fierro como mejor actriz de reparto en serie por sus trabajos en ‘El barro’, ‘Envidiosa’ y ‘El fin del amor 2’ y el premio María Guerrero a mejor actriz protagónica por su papel en ‘Las cautivas’ entre otros importantes reconocimientos a su trabajo.

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