Salvador Sanz, dibujante

“La historieta sigue siendo un poderoso arte popular”

El artista integra junto al guionista Luciano Saracino, la dupla creativa responsable de contar la primera aventura del Hombre Murciélago en Argentina. Se trata de “Batman: El Mundo”, en el que narra una historia cargada de terror y misterio por las calles de una Ciudad de Buenos Aires devastada por un suceso extraño. En diálogo con Plataforma GAIA, cuenta su experiencia y reflexiona sobre el presente de la industria para los profesionales argentinos y cómo el género no pierde vigencia.

 

Federico Strifezzo

Raúl Caliva 

DC Comics en asociación con OVNI Press, publicará la primera aventura de Batman ambientada en Argentina. Se trata de una historia creada por Salvador Sanz y Luciano Saracino que tendrá una estética gótica y apocalíptica. Este hito se suma a una tradición de creativos argentinos en producciones internacionales.

Todo empezó hace unos meses atrás con un anuncio por la cuenta de Instagram: “Ya se puede contar! Junto a @saracino.luciano somos los responsables de la historia de #batman en argentina, para la antología “Batman el mundo” supervisada por @dcofficial y @ovnipressedit”, posteó Salvador en su cuenta oficial de Facebook e Instagram. Y a continuación, adelantó de qué se trataría esta historia: “Un Batman en una Buenos Aires devastada por una fuerza misteriosa y desconocida. Emocionado por este nuevo desafío que vamos a presentar en diciembre en la @argcomiccon”.

La edición especial de “Batman: El Mundo”, es una antología especial publicada originalmente por DC en 2021, que reúne historias de Batman ambientadas en distintos países. La versión argentina, que saldrá en pocos días, se presentará oficialmente en la Comic Con Argentina 2025 que tendrá lugar en Costa Salguero, este fin de semana en la Ciudad de Buenos Aires.

Gracias a la editorial nacional OVNI Press, que cuenta con la licencia de DC, este material incluirá una historia breve de unas doce páginas a color narrada por Saracino e ilustrada por Sanz. El libro será distribuido por todo el país a través de librerías especializadas y ferias. Precisamente la primera aparición tendrá lugar este 6 de diciembre en el predio de Costa Salguero y posteriormente, el 19 de este mes, se hará otro encuentro en la sala Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional.

Por la Biblioteca Nacional. Batman realiza una investigación para determinar qué originó la destrucción de la ciudad y algunas pistas lo conducen hasta el emblemático edificio ubicado en Recoleta.

Este hecho resulta inédito y marcará todo un hito en la historieta argentina, dado que esta primera aventura de el Caballero Oscuro, ambientada en una Buenos Aires distópica y postapocalíptica, tendrá una ambientación y una trama con fuertes rasgos locales y todo, fue creado íntegramente por autores argentinos.

En las primeras viñetas que se pudo conocer como anticipo, Batman, se encuentra caminando por las calles de la ciudad, totalmente deshabitada y congelada. Hasta se puede apreciar, las ruinas del edificio de la Biblioteca Nacional. En este tono de las escenas dibujadas -que tiene notorias influencias de “El Eternauta” de Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López- Sanz ha logrado tomar las mejores características del personaje enmascarado y adaptarlas al contexto de una argentina ficcional pero contemporánea, donde fusiona elementos de terror, ciencia ficción, líneas góticas y articuladas con una narrativa potente y muy personal, donde combina lo monstruoso y a la vez lo metafísico.

Actualmente, Sanz trabaja para la editorial OVNI Press y es responsable de los cortometrajes “El Inivisor” y “Gorgonas” (premiado en la Comic Con de San Diego 2006). Además, elabora storyboards para cine y publicidad. Entre sus obras destacadas se pueden destacar “Legión” (2006), editado en Argentina, España y Estados Unidos, “Desfigurado” (2007) recopilación de la revista Catzole, “Nocturno (2009), publicado en Fierro, luego en formato libro por Editorial Ivrea, entre otras creaciones.

A pocos días del lanzamiento, Salvador mantuvo una charla directa con Plataforma GAIA y contó cómo fue esta experiencia de colaborar para una franquicia internacional, los conceptos e ideas que volcó cuadro por cuadro y también, dejó espacio para hablar del presente de la historieta argentina.

 

¿Qué le pasó a Buenos Aires? El cruzado de la capa se encuentra con una ciudad devastada por un mal misterioso que deberá descubrir en medio de la desolación. Este tipo de escenas tienen una notable influencia con la narrativa de El Eternauta.

– ¿Cómo surgió la propuesta de incluir una historia inédita en la edición argentina?

– Bueno, básicamente la editorial DC, empezó a publicar antologías que se llaman “El Mundo”, en este año tocó Batman, pero hay otras líneas similares con “Superman: El Mundo” y “Joker: El Mundo”. Estas iniciativas dan la oportunidad a diferentes editoriales del mundo de los cómics que quieran participar, a que presenten un grupo creativo para escribir y dibujar una historia ficcional sobre uno de estos personajes icónicos de DC, pero dando alguna impronta o ambientado en el país de origen de los autores. Esta propuesta empezó hace ya unos años y Argentina se sumó el año pasado con Joker, una antología de historias cortas y que lo involucró al personaje con un barrabrava en Rosario. Fue creado por Matías Timarchi y dibujado por Germán Peralta. Y ahora, le tocó el turno con Batman y en este caso, fuimos convocados.

– Siendo un personaje mítico que trasciende el mundo del cómic y está tan vigente en la cultura popular, ¿cómo lograron adaptarlo en un ambiente tan particular como el de Buenos Aires?

– Cuando me dan la propuesta de dibujar a Batman, me interesó explorarlo desde el género del terror y sentía que podía aportar algo diferente desde ese lugar. Batman es un personaje bastante urbano y como tiene su propia ciudad como mundo por dónde moverse, hacer la traslación a la Ciudad de Buenos Aires me resultó bastante natural. Y me dije: «¿Qué pasa si lo tenemos acá y lo hacemos interactuar con elementos porteños en un ambiente de horror?”. Cuando le comenté eso al editor, él inmediatamente propuso a Luciano Sarraceno como guionista. Desde ahí empezamos a jugar con estos elementos. Para no revelar mucho y generar expectativa, lo que te puedo contar es que, gran parte del viaje que hace Batman, es por los rincones de la Biblioteca Nacional, como también hay muchos otros escenarios, donde se mezcla lo real y lo fantástico. Es una ciudad totalmente destruida y llega él para investigar qué pasó y qué ocasionó semejante devastación. Básicamente esa es la premisa.

– Al estar involucrado en el género del terror en la mayoría de tus trabajos artísticos ¿te enfocás más en el aspecto del terror literario, o tomás más referencias del cine, del arte gótico?

– Para esta obra con más precisión tomo cosas del terror literario, más relacionado con las novelas de horror y ciencia ficción de Howard Phillips Lovecraft, como puntos de referencia y de influencia. Es un autor que me interesa mucho y me pareció genial combinar algunos recursos de su narrativa con la estética y el universo de Batman. Pero, por otro lado, sí también tomo otras referencias del cine y de otros cómics de terror.

Buscamos un punto de vista que fuera poco común y contado y lo hicimos a partir de la elección del villano en esta historia, que no es de los tradicionales y clásicos que todos conocemos.

– Por la tonalidad, la elección de colores y hasta ciertas formas compositivas en las viñetas que se pueden apreciar, ¿hay también marcadas similitudes con escenas de El Eternauta?

– Sí, porque claramente soy muy fan, al igual que Luciano, de El Eternauta. Sin embargo, esta influencia no fue buscada, sino que se nos presentó de manera espontánea, no intencional. Al proponer ubicar al personaje en una ciudad devastada y cubierta de oscuridad, surge un efecto automático de pensar que pudo haber sido una invasión extraterrestre. Además, con lo que todos vimos de la serie de acción real, fue tal el impacto que nos cautivó. Sin dudas, fue un factor determinante en nuestro trabajo. Esa paleta de tonos azulados, es indudable que la gente lo va a relacionar así, pero aclaro que esa conexión nos salió de forma intuitiva. Es así también a lo largo de todas mis otras obras y creaciones. Creo que esa influencia siempre está en mí, aunque no se manifieste de manera consciente.

– Con esta colaboración artística ¿puede ser un aporte significativo para elevar el posicionamiento artístico argentino en el circuito internacional?

– Hubo otros autores argentinos que han dibujado a Batman, como Enrique Alcatena, Jorge Zaffino y su hijo Gerardo. Pero a diferencia de las experiencias anteriores, es que por primera vez ambientamos al personaje en nuestro país, donde desarrollamos toda una escenografía propia. Ahí está el punto interesante desde nuestro aporte.

– Aunque se hayan contado tantas historias y explorado tantos puntos de vista con el personaje que lleva más de 80 años de publicaciones, series y películas. ¿Qué aspectos abordaron para narrarlo de un modo original?

– Es cierto lo que decís, se trata de un ser que nunca ha dejado de ser contado. Hay una enorme variedad de relatos y situaciones extremas a las que fue sometido. Pero buscamos un punto de vista que fuera poco común y contado y lo hicimos a partir de la elección del villano en esta historia, que no es de los tradicionales y clásicos que todos conocemos. Eso nos pareció un gran riesgo también, porque la elección no iba en línea con lo más popular y conocido. Más, con la estética del horror cósmico lovecraftiano, fueron varias piezas que fueron encajando perfectamente gracias a la labor de Luciano. Además, él me dejó participar en la elaboración del guión y en ese sentido, le estoy muy agradecido.

 

– ¿Se puede contar quién es el villano?

– Preferimos que la gente lo descubra en las páginas del libro por su cuenta porque no todo lo que se verá será algo lineal. Aunque se trate de un relato corto en 12 páginas, habrá pistas para descifrar el caso en el final. Por eso, en la obra no quisimos explotar los comentarios o diálogos extensos y tampoco está cargada de información. Todo será más una narración visual de pocas palabras, pero que, desde ese lugar, transmitirá una atmósfera que en la lectura se irá develando la verdad de a poco.

– ¿Cuáles fueron las referencias de la Buenos Aires real que podrán identificarse?

– Hay varios bastante conocidos. Por ejemplo, el Obelisco, el Congreso de la Nación, aparece en otro momento La Bombonera y por supuesto, la Biblioteca Nacional, que es para nosotros, una de las escenas más icónicas de la historia. Para ilustrar el interior del edificio, nos fuimos con Luciano para estudiar los espacios. Es un lugar donde hay áreas restringidas al público. En el sector de las colecciones de historietas argentinas de la biblioteca, los encargados tuvieron mucha generosidad de permitirnos ingresar y poder registrar los espacios, de manera que nos fue muy útil para dibujar el ambiente. Después, me tomé varias licencias visuales y le di al lugar una recreación con un toque fantástico.

– Alguna vez se les ocurrió imaginar si Batman podría sobrevivir en la Buenos Aires real de este tiempo?

– ¡Qué buena pregunta! (se reía) No tenemos la respuesta, pero no deja de ser interesante plantearse si Batman podría existir en este mundo. Quizás Luciano tenga una idea más precisa, pero supongo que se imaginaría a un Batman más aferrado a nuestra realidad sufriendo lo que sufrimos en una ciudad compleja como ésta y difícil como la nuestra.

 

La historieta argentina ha tenido una tradición distinta a lo que es la narrativa estadounidense. Pero, en los últimos años, ciertas fronteras culturales empezaron a desdibujarse.

– En cuanto a tu estilo de dibujo, ¿tuviste que adoptar ciertas formas del cómic norteamericano siendo que aquí hay otros códigos y otra manera de narrar?

– La historieta argentina ha tenido una tradición distinta a lo que es la narrativa estadounidense pero en los últimos años, ciertas fronteras culturales empezaron a desdibujarse. Ahora se nota un poco más de fusión, de mixtura en estilos, en la manera de escribir y de comunicar visualmente las historias. Hoy, la globalización hizo que la historieta tenga influencia y corrientes de todas partes. Es muy común encontrar en los artistas más jóvenes una rotunda influencia del manga japonés y lo imprimen en un cómic de superhéroes o que combinan elementos de la novela gráfica europea. Es cierto que todavía hay ciertos límites comerciales, pero ya no estéticos. En nuestro caso, trabajamos con mucha libertad, si bien nosotros mandamos nuestras piezas y allá deben aprobar los lápices y la tinta, o quizás recibir un comentario o devolución para bajar ciertos tonos de violencia. En cuanto a lo creativo, nos dieron libertad total para desarrollar nuestra historia. En este momento, hay numerosos autores y dibujantes argentinos no solo colaborando para DC, también para Marvel y otros sellos prestigiosos que, a diferencia de épocas anteriores, este presente es muy prolífico. Como pasa también en Latinoamérica. Ya no es algo raro ver el nombre de un argentino o un sudamericano publicando para empresas grandes.

– ¿Qué fue lo que permitió una mayor apertura?

– Supongo que la facilidad que brindaron los cambios tecnológicos, a nivel comunicación. Este ida y vuelta de colaboraciones hace 30 años atrás no existía y no era muy fluido. A partir de los años 90, donde algunos de aquí empezaron a involucrarse en las grandes convenciones de San Diego, más el aprovechamiento de las redes sociales, fue contribuyendo a que surjan varias oportunidades profesionales.

– ¿Cómo es vista desde afuera la mano artística argentina?

– Particularmente, no estoy muy metido en el mercado norteamericano, estoy más en el circuito argentino y hago trabajos para Francia. Pero, a nivel general, en términos de prestigio o reputación, la comunidad de artistas argentinos es muy bien vista y muy demandada. La cultura argentina siempre ha sido muy bien valorada en el ámbito internacional. Salvo en Japón que es ya de por sí un mercado bien cerrado, aunque es el que más domina todo con el manga, el artista argentino ha sabido siempre insertarse, adaptarse a las limitaciones y dificultades, como también, siempre genera una impronta de creatividad muy respetada.

– La historieta ha pasado por diversas etapas, algunas de esplendor y otras de retraimiento en el consumo y en la lectura ¿qué ves actualmente?

– Hay todavía indicios de que el arte gráfico trata de resistir y de adaptarse a los nuevos tiempos. En mi caso, no me puedo quejar. Es verdad, uno no se hace millonario con esto, pero me permite elegir trabajos y proyectos independientes. Hay un nicho que se desenvuelve en la historieta de autor, quizás pocos puedan vivir plenamente de esto, pero quien se dedica, lo hace con mucha pasión. Las industrias grandes siguen siendo la de Estados Unidos, Francia y España, pese a los cambios culturales y nuevas formas de consumo, en mis viajes veo que todavía hay públicos interesados en leer. Como en otras disciplinas, se viene hablando de crisis, de la falta de lectura y la caída de ventas, pero seguimos y todavía hay muchas historias por contar. Siguen saliendo nuevas publicaciones, libros y autores, no dejan de aparecer nuevas voces. Si la industria se achicó o se agrandó, puede resultar relativo, pero a la historieta la veo bastante viva.

– De acuerdo a tu experiencia, ¿Qué narrativas piden las generaciones actuales?

– Hoy se lee mucho el manga, que ya viene con infinitas propuestas. Historias largas, de varios volúmenes, tomos de más de 100 páginas. El manga se metió en todo el mundo y actualmente casi no tiene competencia. Hace más de 30 años está instalado en Occidente y es un éxito impresionante. Ahora empieza a asomar el manga coreano y el manga chino. No obstante, la historieta como la conocemos, no deja de tener su propio espacio, siempre hay un deseo de leer aventura, romance, fantasía, horror. En ese sentido, los géneros y los formatos son inmortales. Pueden cambiar los intereses, los estilos, los artistas, pero las historietas siempre estarán ahí para leerse.

– ¿Y por qué fascina tanto el manga ahora?

– Porque este boom, se apoya en la calidad de sus historias, en la fuerte identificación con los personajes y los lectores. Sus narrativas son accesibles para cualquier tipo de personas. Cuentan con poco texto y se puede ver rápidamente las secuencias. Pero en especial, es muy atractivo para el público adolescente.

– ¿Eso le pone una cuota de presión a la hora de sostenerse? ¿o deben adaptarse rápidamente y reconvertirse para ese camino?

– En nuestro caso, lo digo desde mi lugar, tomo la decisión que quiero hacer. Varios nos ponemos al costado del camino. Creo que hoy, nadie tiene intenciones de competir, sin embargo, es verdad que muchos autores fueron tomando la posta y adoptando la estética del manga, emulando fórmulas a través del dibujo, pero son elecciones profesionales, no están ni bien y tampoco mal en sí mismas.

– En este contexto ¿la historieta no deja de ser un signo cultural del país vigente en la sociedad argentina?

– Siempre lo seguirá siendo, por alguna u otra razón. Si ves lo que se pasa en las plataformas de streaming, las películas y las series, gran parte de esos proyectos surgen de alguna historieta, de novelas gráficas o de cómics. Y a la vez, estos géneros se inspiran de la cultura universal, de otras artes y de la historia. La prueba definitiva fue el gran éxito que tuvo la serie de El Eternauta. Una historieta que tiene como 50 años de existencia y esta ficción le dio una refrescada que funcionó perfectamente, no solo en el país, sino también en el mundo. Esa es la demostración de cómo la historieta sigue siendo un poderoso arte popular y una fuente inagotable de buenas ideas.

 

La historieta como la conocemos, no deja de tener su propio espacio, siempre hay un deseo de leer aventura, romance, fantasía, horror. En ese sentido, los géneros y los formatos son inmortales.

Dupla creativa. Luciano Saracino en el guión y Salvador Sanz en el dibujo, aunque también hizo aportes al texto argumentativo, lograron esta colaboración especial para DC a través de OVNI Press Argentina. La obra será presentada en la Comic Con de Buenos Aires desde el 5 al 7 de diciembre y posteriormente, el 19 de este mes en la Sala Jorge Luis Borges de la Biblioteca Nacional.

Atmósfera cargada. Salvador logró una ambientación cargada de oscuridad, horror espectral y un estilo gótico en sus viñetas. Este aura es común en la mayoría de sus trabajos con una inclinación al género de terror.

Siguen saliendo nuevas publicaciones, libros y autores, no dejan de aparecer nuevas voces. Si la industria se achicó o se agrandó, puede resultar relativo, pero a la historieta la veo bastante viva.

Una producción internacional. «Batman: El Mundo» es una antología especial de DC Comics, en articulación con OVNI Press para la edición en Argentina. Además de los argentinos, hay otros creativos de otros países que hicieron sus propias historias ambientadas en el lugar de origen de los artistas involucrados en el proyecto.

Artistas argentinos que abren fronteras

Argentina posee una rica historia de ilustradores y escritores argentinos participando en editoriales internacionales como DC y Marvel en materia del cómic (aquí le llamamos historieta) de súper héroes. A largo de varias décadas, los aportes de talentosos artistas dejaron una huella de prestigio en el exterior. En 1960, Luis Domínguez, de Córdoba, dibujó a Jonah Hex con historias del salvaje oeste.

En 1980, Fabián Nicieza de Buenos Aires, fue guionista y editor para X-Men, Los Vengadores, Superman, La Liga de la Justicia y es co-creador de Deadpool. Enrique Alcatena, reconocido por sus labores en Anteojito y creador de Barlovento entre otras obras notables, fue dibujante de Conan el Bárbaro para Marvel y realizó aportes importantes para la serie regular de Batman y de Leyendas del Caballero Oscuro.

Además, creó el argumento y el diseño visual del especial “Otros Mundos” (Elseworlds) llamado Batman: Leatherwing, una versión alternativa que ambienta al Hombre Murciélago en la época dorada de la piratería y a Bruce Wayne convertido en corsario. En 1990, Eduardo Risso, otro cordobés, dibujó “100 Balas” de Batman, Transmetropolitano y Logan 2000.

Jorge Zaffino, un notable dibujante del clásico Nippur de Lagash, hizo trabajos para El Castigador, La Espada Salvaje de Conan y otros títulos para Marvel y Eclipse. Su hijo Gerardo siguió sus pasos y es una de las plumas destacadas con labores en Marvel y DC (en Batman Absoluto), entre otras colaboraciones actualmente. Otra leyenda del arte y la ilustración es Enrique Breccia, quien hizo trabajos para Marvel, DC y Vértigo, con títulos de X-Force, Uncanny X-Men, Batman: Caballeros de Gótica y Lovecraft.

En 2000, Ariel Olivetti dibujó El Castigador: Diario de Guerra (The Punisher), Cable, Batman: Leyendas del Caballero Oscuro. Entre 2005 y 2010, el cordobés Juan Ferreyra trabajó en Flecha Verde, Escuadrón Suicida, Batman y Constantine. Fernando Blanco, por su parte, logró encargos para DC como dibujante en Gatubela y Batman: Leyendas Urbanas. Mientras que Juan Bobillo, ilustró para She-Hulk y colaboró en otros proyectos con DC Cómics.

El año pasado, dentro de la continuidad regular de las publicaciones de Marvel -también apodada como la “casa de las ideas”- nació el primer “mutante argentino” dentro de la saga de los X-Men, llamado Ransom (Valentín Correa).

Este personaje es desarrollado por artistas argentinos y creado por Luciano Vecchio (oriundo de Zárate, Buenos Aires). Este nuevo héroe tuvo una escena muy comentada y viralizada, se lo ve a Valentín junto a Wolverine tomando mate en una misión especial en Buenos Aires y también, en una recreación de la popular convención “Crack, Bang, Boom” de Rosario. Esta historia -con muchas otras referencias culturales como la mención del club Boca Juniors, del fernet o el choripán- fue todo un suceso celebrado por los lectores y fans argentinos.

¿Quién es Salvador?

Nació en Buenos Aires, en 1975. Tomó clases en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano, donde obtuvo el título de Maestro Nacional de Dibujo, y más tarde, el de Profesor de Pintura en la Escuela Nacional Prilidiano Pueyrredón. También estudió en la Escuela Argentina de Historieta (EAH) y cursó la carrera de Animación en el Instituto de Arte Cinematográfico de Avellaneda (IDAC). En 1994 participó como editor y autor en la revista Catzole. Dentro del área de la animación, trabajó en el largometraje Mercano, el marciano y realizó los cortos El Inivisor y Gorgonas, este último ganador del Premio al Mejor Cortometraje Animado en la Comic-Con Internacional de San Diego, en 2006. Algunas de sus obras como ilustrador son Legión (2006), Desfigurado (2007), Nocturno (2009), Angela della morte (2011) y El esqueleto (2015), que fueron publicadas en Brasil, España, Estados Unidos, Francia, Italia y Polonia.

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