Maite Peluffo
“Lo que no se entiende es el rol del Estado”
Con la reciente eliminación de la Secretaria de Cultura y Educación de la Municipalidad de Rawson vuelve a ponerse en discusión el lugar que tiene la cultura en las políticas públicas. A dos meses de su salida, la ex titular del área, habló con Plataforma GAIA sobre qué significa el cambio de jerarquía -desde lo material y simbólico- y qué impacto puede tener en un sector debilitado por la crisis económica y por la pandemia.
Hablar de políticas culturales implica poner la atención sobre el lugar que el Estado le otorga a la cultura. De lo que se trata es de cuánto se invierte en el área y qué destino tendrán esos fondos. Dicho de otra manera, desde qué concepción se piensan las políticas públicas en materia cultural, porque de eso dependerá (y no de otra cosa) cómo se materializa esa mirada en acciones y programas concretos y, en consecuencia, de qué modo impactan esas decisiones en toda la comunidad.
Durante el contexto de pandemia, los esfuerzos, en gran medida, estuvieron dirigidos al sostenimiento del sector. Tanto desde el gobierno nacional como provincial, se recurrió a herramientas, programas y subsidios para que los trabajadores de las industrias culturales y creativas mantengan en pie sus proyectos y emprendimientos; y a su vez, que los productos culturales generados por ellos, lleguen a cada uno de los hogares.
Lo mismo ocurrió -con matices y variantes-, desde los ámbitos municipales. Sin embargo, hubo un hecho en particular que provocó sorpresa y encendió una luz de alarma dentro del sector. El intendente de Rawson, Rubén García, mediante un comunicado enviado a los medios de comunicación el 29 de diciembre de 2021, oficializó la eliminación de la Secretaría de Cultura y Educación que conducía Maite Peluffo -entre otros cambios de mando en áreas municipales- y su reducción a Dirección pasando a partir del 1 de enero de 2022 a la órbita de la Secretaría de Deportes.
Esta decisión fue anunciada como una medida para “eficientizar la gestión” y “concentrar y optimizar recursos municipales”, lo que significa en una primera lectura, menos presupuesto para cultura: “Lo que sucede, sin ninguna animosidad y tratando de ser parcial -aunque en realidad uno nunca puede porque carga su subjetividad- es que una cosa es ser Secretaría de Cultura y otra cosa es ser una Dirección de Cultura. Eso solo te plasma y grafica lo que va suceder de ahora en más”, señaló Peluffo, al ser consultada por Plataforma GAIA a dos meses de dejar el cargo.
No alcanza con el voluntarismo. No alcanza con la vocación de servicio. Y si no tenés ninguna de las dos cosas es un devenir constante. De lo que carecemos es de cuadros políticos formados en una concepción de mundo
Un cambio de rumbo
Bajar de rango un área de gobierno no es una cuestión menor, si se entiende que de eso depende que cuente o no con prespuesto propio, capacidad de ejecución de los fondos asignados e independencia de acción. Es por eso, que una decisión de estas características tiene al menos dos consecuencias inmediatas. “Lo que generalmente ves en una dirección de cultura, es que hay poco presupuesto y cero autonomía», sintetizó Maite.
Por otro lado, la ex titular de cultura, se refirió al impacto que puede tener esta decisión, pero se mostró prudente en hacer proyecciones acerca de cuáles puedan ser las perspectivas a futuro de programas y acciones del área: «No sé si será este el caso porque capaz hay una mixtura y se logra la transversalidad y el diálogo y se siguen manteniendo algunas instancias donde lo cultural sea lo prioritario”, opinó.
Sin embargo, reconoce que durante los dos años que estuvo frente a la gestión, hubo dificultades a la hora de poner en marcha acciones y programas, y es por eso que no le sorprendió tal desenlace: «lo veía venir, aunque no tan drásticamente, aún así noté la incomodidad al presupuesto de cultura».
A pesar de todo, apuesta por confiar en que lo construido durante muchos años encuentre cauces para continuar: “En lo que tenemos que hacer hincapié es en lo fundamental que es la cultura y que la pandemia lo desconfiguró todo. A veces lo urgente no da lugar a lo importante. Pero presumo que, una vez estabilizada la situación -sobre todo- presupuestaria, retornará el espacio que tenía la cultura en Rawson. Yo creo que la misma comunidad lo va a demandar, lo va a hacer sentir. Llegar con un profesor, practicar para el carnaval, sentirse incluido en su comunidad. Eso, la sociedad lo ha vivido y creo que en algún momento lo demandará, lo reclamará y lo hará saber.”
Llegar con un profesor, practicar para el carnaval, sentirse incluido en su comunidad. Eso, la sociedad lo ha vivido y creo que en algún momento lo demandará, lo reclarmará, lo hará saber.
La cultura al frente
Maite había asumido en el cargo en diciembre de 2019, poco antes de la crisis de la pandemia. Con mucho entusiasmo -como ella misma manifiesta- para ser parte de una gestión de gobierno que se presentó como una continuidad del proyecto político anterior (comandado por Juan Carlos Gioja) y que tuvo a la cultura como uno de los bastiones de la gestión.
Consustanciada con los lineamientos que ese proyecto representaba, no dudó en aceptar un cargo público al frente del área con la conducción actual: “Rawson ha disfrutado 10 años de un proyecto político que entendió que la cultura era una herramienta de transformación social. Cuando uno dice continuidad, también tenemos que entender que hay procesos sociales y que la realidad se modifica y no necesariamente tiene que ser igual al anterior, pero sí en el mismo concepto cultural.”, expresó.
Desde una posición personal, reforzó esa idea sostenida en sus propias convicciones: “para mí la cultura es la herramienta de la política porque lo que busca es transformar la sociedad en un ámbito vivible e inclusivo, para el proyecto político que lo ve así.”.
Con 15 años en la gestión cultural (y dos al frente del área de cultura del municipio rawsino), bregó para que la cultura pueda llegar a todos y todas. Y en esa tarea, entiende que el Estado no puede estar ausente porque es quien garantiza el derecho a la cultura, el acceso y la distribución democrática de los bienes culturales.
La cultura, de acuerdo a su perspectiva, no se reduce solo a las artes y debe pensarse como política pública, desde el territorio, con visión de futuro y no dejada a la suerte del propio devenir: “Cuando el Estado encarna en esas políticas públicas se ve lo que se hizo: el desarrollo cultural en las murgas comunitarias, en la cantidad de pibes que se incluyó en esas murgas, y que salieron de la droga; en los centenares de chicos y chicas que aprendieron un instrumento y que encontraron su vocación y que si no era así no podían; en miles de plazas que se vieron más cuidadas y contenidas por los murales comunitarios que se hacen con el barrio para cobrar un sentido de pertenencia; se ve en los chicos que pueden acceder a los talleres de los distintos géneros. Todo eso genera la cultura», manifestó.
Además, Peluffo, consideró que: «cuando el proyecto político no se une, no se fusiona con ese concepto, la cultura pasa a ser un pasatiempo y si nosotros creemos que la cultura se limita a un mero entretenimiento, a un mero momento pasatista, no se necesita mucho presupuesto para eso”.
La cultura es política
Alejada de la función pública, Maite continúa al frente de la biblioteca popular Alfonsina Storni, un lugar al que vio nacer y desde donde sigue generando acciones para que la cultura –entendida desde su diversidad de expresiones- llegue a todos los sectores. Y para exponer esta mirada, trae a la memoria un poema escrito por Daniel ‘Chango’ Illanes donde plasma esa visión de cultura al decir que es “un concierto lírico, una tonada con cogollo, la reunión en un café, el asadito del domingo, (…) pero también los vestigios de los huarpes y un acto político…”, y entre todas esas formas en que se manifiesta, lo cultural aparece como la gran protagonista de la vida cotidiana y por esto mismo comparte la idea de quien fuera su compañero de charlas y militancia, que “velar por este capital es un asunto de Estado”.
Pero, la gestión pública demanda también una responsabilidad que debe ir de la mano de una vocación de servicio y de una formación política. Ella sostiene que “no alcanza con el voluntarismo. No alcanza con la vocación de servicio. Y si no tenés ninguna de las dos cosas es un devenir constante. De lo que carecemos es de cuadros políticos formados en una concepción de mundo y que lo puedan llevar a cabo”, expresó.
La cultura es siempre un terreno en disputa por el sentido y hace visibles -sobre todo en época de crisis- las tensiones e intereses contrapuestos. Saber desde qué lugar se define la cultura es la clave para entender sobre qué se sostienen las acciones culturales. Pero para Maite «lo que no se entiende es el rol del Estado» porque «uno puede compartir la mirada del poder de la cultura como transformador social, pero no creer que el Estado tiene un papel fundamental en esto».
Para explicar esta idea graficó: “Podés decir que se unan los vecinos y generen una biblioteca, que se unan y generen el club de fútbol, que se unan y vayan donando cada uno y que busquen al privado y hagan el cemento para tener el playón. Eso es una cosa muy distinta a si vos entendés que el rol del Estado es intervenir, promocionar y apoyar allí donde hay desigualdades. Lo nodular, el inicio, la génesis es el concepto cultural pero que va de la mano de un proyecto político”, enfatizó.
Eliminar la Secretaría de Cultura y que quede supeditada a otra área (en este caso Deportes), es preocupante. Ocurre en un momento de lenta reactivación del sector tras haber transitado la etapa más dura de la pandemia y abre interrogantes acerca de la valoración que se hace de la cultura dentro de la estructura política. En definitiva, de lo que se trata, es de pensar con visión de futuro. Como dice Maite: “no es cuestión de personalidades porque somos efímeros. La cuestión son las políticas públicas que quedan a lo largo de la historia y se desarrollan y calan en el imaginario de una comunidad”.
Entradas Recientes
Una ventana abierta al turismo sustentable
Eco Domos en el Parque Ischigualasto
Voces de una comunidad en defensa de los humedales
Nido: un ejemplo de lucha colectiva por la ecología






