Comentario

Canciones de protesta

Por Blasfemo de Talampaya

 

30/09/2022

De poéticas a políticas

The Victoria and Albert Museum, National Museum of Art and Design (el Museo de Victoria y Alberto de Arte y Diseño) de Londres fundado en 1852 tiene un premio: “el Jameel”. El resultado de estas obras de oriente medio premiadas en Londres, anda de gira por Latinoamérica… sí; como lo hace un circo. No era habitual que estas giras hicieran carpa por estas latitudes. La cuestión es que este espectáculo ha llegado a la ciudad y es bienvenido, no solo por mí, sino también por mi gran y fantástico Museo de Bellas Artes FR. La muestra fue curada por Rachl Deam y Tim Stanley del V&A.

Yo había visitado ya gran parte del edificio -episodio 1: Solo evidencias (la sala 3), episodio 2: Un chispazo (la sala 2)- y ahora con el episodio 3: Canciones de protesta (sala 1) puede que parezca, que he recorrido un pequeño continente y aunque; en cierta forma, es así, permanecí en el museo por dos horas y media. Mientras escribo, voy deshaciéndome de páginas completas que darían para un pequeño libro de bolsillo, pero no quiero abrumar. Sin más aclaraciones que podrían llevarnos por caminos pantanosos ¡a lo nuestro!

Cuesta entender lo que estás viendo; ya que se trata de artistas orientales (que son complicados) reinterpretado por occidentales verticalistas dueños del meridiano de Greenwich… vuelto a reinterpretar por el occidental sanjuanino devenido en diablillo de alpargatas, de corte latino.

En todos lados se “cuecen habas”. En mayor o menor medida hay problemas de disociación por todo el globo. El trabajo de Roberto Jacoby y la separación limítrofe: Tinto/jugo de naranja, lo había puesto todo en evidencia (Episodio 2). Me movía a contramano del público, buscando avanzar de lo particular a lo general, aunque instintivamente. La sala 1 te dispara con balas de grueso calibre a velocidad de ametralladora. Cuesta entender lo que estás viendo; ya que se trata de artistas orientales (que son complicados) reinterpretado por occidentales verticalistas dueños del meridiano de Greenwich… vuelto a reinterpretar por el occidental sanjuanino devenido en diablillo de alpargatas, de corte latino.

A estas alturas no sabía si “el mensaje” me llegaba claramente o no. Hay un evidente problema de dios/es metido en la médula de este conflicto. Me interné en ese barro, fueron siete páginas largas y no pude salir… un laberinto de relatos que desconcierta… y tiré, este trabajo a la basura (*).

Humberto Costa 1

 

Valientemente, seguí arrastrando mi tridente y mi larga cola, por Sala 1 hasta llegar a: Kallol Datta / カロル / ダッタ. Yo no sé, si Datta lo había hecho a propósito, o yo lo estaba malinterpretando… pero se me escapó una carcajada. Datta es un diseñador de modas de Calcuta (India) pavimentado / criado / en los Emiratos Árabes. Y exponía un vestido de novia (burka afgano), y lo que, al principio, me pareció: el traje del novio junto a ella (otro burka). Un par de paquetes mal atados, donde lo único que brillaba era la tela.

Mi imaginación se disparó y me vi casándome, con ese traje puesto y con esa novia. Un 15 de enero, 3:00 de la siesta, paseando con el burka, por el San Juan de hormigón, bajo un suave zonda; y ahora: visualizalo en el desierto, sin arbolitos… Hay máquinas tragamonedas con objetos hermosos en la parte superior, contenidos por un botellón de vidrio semejante al de juguito de naranja del FR. Pero cuando pones las monedas y la activas el resultado es: El peor de los juguetes posible. Y es que no sabes lo que te va a tocar. Al ver aquel vestido semejante a un árbol de navidad que cubre el cuerpo de la mujer… en su totalidad, sentí exactamente lo mismo que con la máquina tragamonedas. ¿Dónde está la belleza?, ¿la piel?, ¿la espalda desnuda?, ¿el escote?, ¿las piernas?… Todo, bajo ese trapo azul… de fina confección.

Las connotaciones opresivas y políticas de esta vestimenta me golpeó de tal manera que por un momento pensé que mi infierno era el mejor lugar del mundo.

Una novia sin miradas, sin gestos, sin cuerpo, sin beso… sin besoooosssss… Tras la carcajada, fui invadido por el pánico de un matrimonio por sorteo. Y sentí el dolor y la profilaxis en la sangre. Las costumbres de otros mundos pueden parecernos extrañas, pero en Medio Oriente, que la mujer vista con esto; es un acto de modestia o eso dice el Corán. Un trabajo post-punk, gótico y oscuro del ahora querido: Kallol Datta. Las connotaciones opresivas y políticas de esta vestimenta me golpeó de tal manera que por un momento pensé que mi infierno era el mejor lugar del mundo. Se trata de un vestuario Islámico extremo con toda su fuerza religiosa / política bordado a conciencia. Una canción de protesta, que se puede escuchar, con solo una mirada.

(*Párrafo 235 de la página 5 que terminó en el tacho de basura: …Como es posible, que un mismo Dios, ¿diga cosas tan distintas? Pues recordemos, que el Dios de Abraham, es el mismo para: Judíos / Cristianos / Protestantes / Sectas / Ortodoxos / Islámicos / Chiitas / etc… es que acaso, ¿Yahveh tiene un trastorno bipolar, combinado con problemas de ira? o ¿habla un idioma, del que no entendemos nada, en absoluto?) ¡Bienvenido!; Ud. está leyendo a “Blasfemo” de Talampaya.

¿Cómo puede una novia terminar vestida de esa manera?… Si, la obra, tiene ribetes exagerados… cumpliendo exitosamente, con su objetivo: Hay un mundo más cruel que el nuestro. “De poéticas y Políticas” tiene muchísimo más para dar, y es una muestra por demás recomendable. En el bolsillo de la pierna del “novio momia” deje mis 5 estrellas (sobre 5) por si alguien las quiere ir a buscar.

PD: A diferencia de los cristianos, los Islámicos son como los protestantes y evitan las imágenes divinas o icónicas. En consecuencia, no las usan y todas las cargas significativas del dibujo, pintura o escultura, es suplantado por textos y tipografías… La carga significativa sobre “las letras” es una de las cosas que, a los occidentales, nos cuesta leer… si a eso, le sumás, que las letras no están en alfabeto greco romano, y en otro idioma… se te hace merengue. Porque sus símbolos son todos: letras. Así que sugiero, llevar bajo el brazo, su mejor día para ejercicios de abstracción y un bidoncito de imaginación por las dudas. Por ahí, no es bueno ir al museo, tan desnudos.

Humberto Costa 1
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