Opinión

Bajo el estigma del zonda

Por Blasfemo de Talampaya

 

Arturo Sierra

«Equilibrista» (2022), Arturo Sierra

Al llegar a mi pozo de fuego, tras el conversatorio con Mariela del Valle Corzo, me lo encontré a Virgilio comiendo unas galletas rancias acovachado en un rincón de la entrada. Fue ahí que supe de inmediato que se trataba de un poeta. Pero no un poeta cualquiera; no, no, … un viejo y triste poeta… hecho de hueso, pellejo, pelos y trapos… el viejo no servía ni para un triste estofado.  Era matarlo o hacerlo amigo, así que decidí hacer lo segundo. Lo acomodé en un rincón de la cueva y lo dejé descansar ahí. Hoy tocaba visitar a Don Arturo Román Sierra (3), en Artify 19:00 hs, una noche casi primaveral de pleno invierno en San Juan.

Es la segunda exposición del año de integrantes de los “18 mundos” en solitario y como lo prometido en la nota: “una fría noche” …es deuda; me preparaba para asistir a esta exposición en el club. Lo he mencionado muchas veces… Las instalaciones de Artify son pequeñas pero acogedoras, en el entrepiso del edificio más alto de la cuadra. Apenas crucé la puerta me dieron una empanada, en seco, casi como un gesto / aunque de buena voluntad / …de “cerrá la boca, y comé”. A un respiro complicado entre mordisco y mordiscón, Graciela Faedo (la bruja), que me había visto aparecer, me preguntó: si venía o no, con mi capa y mi tridente: es decir; si escribiría o no para la gran, auténtica e inigualable Plataforma GAIA de alcance internacional. Le moví mi cabeza en gesto afirmativo, al tiempo que contestaba con un extraño sonido de “Sddíiii” con empanada, a medio procesar entre mis dientes. Esta pregunta tiene un trasfondo… ¡lo sé!, el verdadero propósito de Graciela es saber si debe dispararme: con un hechizo blando o una maldición. Cualquiera que fuera el caso; no es bueno para mí.

 

Arturo es un artista de laboratorio y está siempre pendiente de las metáforas y de sorprender a quien mira sus pinturas con esas escaleras que parecen salirse del cuadro a otra dimensión.

 

Arturo Román Sierra tiene pinta general de viejo de montaña. Parece que acaba de descender de alguno de los picos polacos. Pelo y barba gris plata, no muy alto y la mirada pícara de gaucho cuatrero. Al verlo, no hay dudas; es uno de los nuestros. Pero Arturo en el fondo es un niño soñador. Pero no es el sueño que se dibuja al estar dormido… es el niño que juega despierto con su plena imaginación activa… Su obra está a medio camino entre el surrealismo y lo fantástico. Jamile Apara (curadora) lo describe así: “Arturo es un maestro que ha estudiado a los maestros. De profunda formación académica… es el creador de una nueva corriente artística llamada “desestructuralismo” donde las posibilidades del armado de la obra son infinitas”.

VARIACIONES ONÍRICAS es realmente un gran espectáculo. Una cascada de colores y tonos para todos los gustos y de todos los tamaños. Sin duda una gran obra. Arturo es un artista de laboratorio y está siempre pendiente de las metáforas y de sorprender a quien mira sus pinturas con esas escaleras que parecen salirse del cuadro a otra dimensión. Sus imágenes son decididamente realistas… en su combinación: surrealistas, y en el conjunto: esotéricas, juguetonas… y cuando son cortadas y reensambladas se convierten en desestructuralismo onírico; metafísico. Un paleocristiano generador de símbolos. Como dije; un niño que sigue jugando / a su forma / a sus mundos / a sus tiempos.

Equilibrista

Me detuve específicamente en la pintura “equilibrista” un óleo con espátula de 40 x 50 cm del 2022, donde un niño o joven de pantalones rojos y remera amarilla, intenta alcanzar una escalera a unos pocos metros de él. Sobre un monociclo desproporcionadamente alto y con un sombrero, también rojo, puntiagudo. El sombrero puede parecer el de un mago, pero también es el sombrero del castigo, en el rincón de la penitencia de la escuela.

Inmerso en un paisaje plenamente sanjuanino con esos atardeceres incendiados por el zonda que arde en el horizonte lejano, abriéndose camino por la quebrada. Un viento que podría hacerlo caer… antes que alcance su escalera de salvación. Parece que ha tomado la luna y la ha bajado… la luna; una perla o una balita sobre el mantel… un mantel sobre una mesa que parece: un mar… plenamente satisfactorio y perturbador a la vez. Como el juego que jugamos todos, arriesgándonos permanentemente para alcanzar lo inalcanzable. Y si lo inalcanzable (en este caso: la luna) fuera alcanzado; el riesgo aún persiste en… la otra e inalcanzable… próxima tarea.

Una metáfora exquisita, un espejo, una insinuación de futuro. A estas alturas del partido; ya era accesible la mesa con el vino y terminé decidiéndome por la soda. Bajo una lluvia de hojas secas, abrigado por un clima de zonda sin viento, volví a mi pozo de fuego; no sin antes saludar a todo el mundo, a mi partida. El viejo Virgilio ya estaba descansado y había revuelto todo… como que había intentado cocinarse algo… –Dime demonio; ¿acaso tú devoras poetas? ¿Será por esto que ya no hay poetas en tu tierra? ¿Qué eres tú; además de demonio? ¿…Y esto… que escribes? ¿No es acaso, poesía también?… Tomé un par de empanadas del bolsillo, que me había robado de la galería, y se la tiré al piso, como quien le tira la comida a un perro. Contesté aquellas preguntas con una mueca y una mirada despectiva… y me fui a dormir. No sin antes otorgarle 4 estrellas (sobre 5) a Arturo por su muestra “VARIACIONES ONÍRICAS”.

 

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