Opinión
Una fría noche
Por Blasfemo de Talampaya
La central de editores demoníacos me había enviado un flyer que decía: “18 mundos dibuja”. “18 mundos” es un colectivo, un grupo / una cooperativa de artistas plásticos fundada en 2019. Y cuando se asiste a una de estas muestras, se asiste a la muestra de todos ellos; que son: 1-Agostina Hebilla, 2-Leo Venerdini, 3-Arturo Sierra, 4-Marcela Herrera, 5-Jamile Apara, 6-Vanesa Sarracina, 7-María Estela Aballay, 8-Estela Milán, 9-Graciela Faedo, 10-Beatriz del Bono, 11-Pablo Henríquez, 12-Alberto Sánchez, 13-Pato Marún, 14-Humberto Costa y 15-Cristian Fischer.
Si leyó bien, sabrá que ya no son 18. Y es que no se le puede estar cambiando el nombre al colectivo cada vez que entran o salen pintores de la cooperativa. Así se los conoce y así quedará – independientemente del número que sean. Estos también hacen muestras en solitario así que, cuando cada uno haga su exposición en solitario, me encargaré de defenestrarlo por su lado. Cada uno de los mundos es complejo y rico, tanto en técnicas, movimientos artísticos, como en significantes plásticos… por eso, por ahora y en esta crítica, los trataré como lo que son: UN CONJUNTO.
Entre estos se encuentran algunos de mis preferidos, pero no les voy a decir quiénes son – y es que hay una fina línea, que, de un evento a otro, podrían hacerme cambiar de opinión.
Al principio me pareció, por lo que decía el flyer, que dibujarían; sin embargo, ninguno de ellos lo hizo. Días anteriores a la muestra, se publicó un segundo flyer que fue más específico con el evento. “18 mundos: muestra de dibujos” de los antes mencionados y no pinturas.
Con la membresía de la mesa, les facilitaban a los asistentes un bonito lápiz y un papel. Yo venía del pozo más caliente de fuego en la provincia y tenía la mano acalambrada (aclarar esto, es fútil… de dibujar) sin embargo tomé el poco y cochino talento que me quedaba y confeccioné un retrato (en grotesco) para el Doc (Fagale). Lo interesante de todo esto es que también Leonardo Siere (Leo), quien se encontraba en mi mesa, se entusiasmó y se animó también a tirar unas líneas y a decir verdad, no lo hace nada mal.
Leo (que no pertenece al colectivo) es un hombre que desarrolla tareas en una amplia variedad de campos… multitask man. Me tomé el atrevimiento de preguntarle: ¿Cómo hace? – me contestó con una sonrisa. Lo que me extrañó sobremanera, es que varias personas contestaran por él … y no quise seguir preguntando pues podía saltar todo el café a contestar mis preguntas.
Bien, sigamos con el colectivo. Todos habían presentado un cuadro nuevo, “un dibujo” (excepto Arturo, que puso uno de su colección). Debo decir que el espacio del café es cómodo, pero para paredes de una muestra, es caótico. Socialmente también, sectoriza al público y no hay un recorrido que pueda establecerse. Hay que merodear entre las mesas, algunas obras quedan relegadas y otras tienen un protagonismo mayor; dándole valor a unas sobre otras. Una mala para el curador/a. Entiendo que todavía no le agarran la mano al lugar, pero creo que es cuestión de insistir.
Lo que vi en las paredes me emocionó. Sobre todo, porque muchos de estos habían salido a buscar otros caminos… y se encontraban probando nuevas cosas, estilos y desarrollos. Los mundos no son homogéneos y tampoco están sincronizados; de otros, se vio lo mismo de siempre, pero dibujado. Y es entendible, pues no todos los mundos crecen a la misma velocidad ni están en posición de hacerlo (aquí no se puede exigir lo mismo que en una escuela) y hay que respetar los tiempos de cada uno de los artistas.
Lo bueno de un colectivo, es que está exigiendo a los artistas participantes trabajos nuevos todo el tiempo, evitando así que entren en barrena (o en un tiempo muerto de lienzo en blanco; una vacuidad de inspiración – un cansancio pseudo depresivo etc…). Pero, por otro lado, esta exigencia con la “obligatoriedad de presentación” da a luz, algún trabajo de apuro o para cumplir, que no alcanza las expectativas mínimas.
Intuyo que buscan obtener bocetos de algo mayor; un punto a desarrollar derivado de un boceto confeccionado a las apuradas. Y es que, para esto no hay recetas… Miguel Ángel decía: – Cuando la musa de la inspiración te llega; te debe encontrar con la brocha en la mano (o algo parecido) que es, una de las búsquedas de esta asociación – “mantenerlo en caliente”.
Definitivamente, como grupo, se han ganado un lugar en el corazón social de San Juan. Construyen arte, ayudándose y erigiéndose entre sí. Cada uno se ha ganado un prestigio, y a estas alturas ya comparten seguidores. Pero aquella noche comenzaba a hacer frío en la provincia y muchos no asistieron. Sus búsquedas y logros personales y grupales tienen el mayor de mis respetos. Y prometo aquí hacer una reseña específica de cada uno… pero (cual maestro de secundaria) debo poner una nota al conjunto antes que se me termine la tinta: 3 estrellas sobre 5. Sábado 14 de mayo 2022 – Club Sirio Libanes 20hs, 2° piso “Café 3 cumbres” (Entre Ríos 33 sur)