Opinión
Comedia, drama y tragedia
Por Blasfemo de Talampaya
Eso de hacer un acting ante un público cautivo es crueldad pura … donde el alumno debe aprender y el maestro enseñar… y el castigo… vos ahí y yo aquí…siguiendo un riguroso plan que vaya Ud. a saber, que cráneo lo diseñó y que otro cráneo lo mejoro… o algo así … y el 10 o 2… que mierda… Se terminó. Fin de esta comedia burda y desenfrenada de guardapolvos tiránicos. A la mierda con ellos, no voy a levantarme más un lunes de julio a las 7 de la mañana para llegar a tiempo a un lugar en el que no quiero estar… para escuchar, esa voz pitona de una maestra menopáusica y determinista. El maestro no está para enseñar… De ninguna manera es así. Fundamentalmente / y en esto quiero ser inflexible / porque yo no tengo ganas de aprender. No de esta forma… no así. ¿Dónde está aquí? La mirada del otro. Eso se terminó. Basta de esclavitud a los niños, en el nombre del “saber y el conocimiento”.
Supongo que ya les había dicho lo difícil que es para mí, atravesar el parque de mayo durante la noche… los árboles susurran cosas indebidas… blasfemias inquietantes. Debo decir que caminar entre las sombras no es bueno para nadie. Y ves las fuentes de ninfas y querubines… La estatua del General… y la luz que destruye las sombras del Gran museo de artes plásticas FR. Semáforo; y estás ¡a salvo! Cruzar la libertador como si se tratara de un abismo; el sector limítrofe, la frontera final; y al otro lado. Había 3 muestras en el museo; Sala 1 Hasper / Ciencia ficción de aventura y juguetona, con psicodelia de la buena, geometría táctica y diseño; Sala 2 Baggio / una comedia romántica mágica y deliciosa al estilo: Cinema Paradiso; Sala 3 Meló Crubellier / una tragedia dolorosa con el más amargo de los finales, el de las lágrimas. Tras el acto formal de saludo y otras protocolaridades, donde podían sentirse las emociones danzando como en el parque de mayo / aunque en otra sintonía / … ¡y adentro!
El museo estaba a reventar. Hay otra fauna que lo frecuenta, además de los dinosaurios de siempre (me incluyo aquí). Al parecer; en su mayoría jóvenes, que ascienden desde algún underground, estudiantes, amantes, amigos etc.. Y el museo aglutinando todo esto, de forma armónica.
Sala 1: Gachi Hasper
El cuadro parece poder ser comido, casi que invita a darle un mordiscón… y lo devoré como niño con la ñata en la vidriera.
Arte abstracto, de geometrías quirúrgicas, en explosión de colores. La muestra fue curada por nuestro ya conocido y querido Roberto Amigo (Igor) del episodio anterior: “Amigos”. Inmensos acrílicos sobre telas, confeccionados a pura reglas o moldes. El ojo del espectador no descansa aquí. Es modernismo del nuestro. Gachi es una artista de nivel internacional reconocida por la búsqueda de una línea perfecta / y lo logra /. Pero me detendré en un cuadro que me impactó, es pequeño; pero devastador. Al verlo me dio hambre; pero mucho hambre. El cuadro parece poder ser comido, casi que invita a darle un mordiscón… y lo devoré como niño con la ñata en la vidriera.
Sala 2: Gabriel Baggio
Una tarea de amor hacia el trabajo y hacia el maestro…
La mezcla perfecta de buen alumno y ser humano. Gabriel realiza tareas de artesano, hace mesadas con intrincados juegos de flores y rombos pintando con maderas de distintos colores. Es un artista paleoartesanal. Su obra consistió en buscar al maestro y convencerlo de que le enseñara; que lo adiestre. Una tarea de amor hacia el trabajo y hacia el maestro. Todo lo contrario, a lo que susurraban los árboles del parque 25 de Mayo aquella noche. Una acción en desuso que el progreso ha condenado al olvido y desechado.
Gabriel lo rescata; pero también rescata al maestro de ese olvido. Una tarea enorme para él y dignificante para un hombre que está siendo ignorado junto a su arte. Intrincados trabajos de ebanistas y ceramistas que requieren de manos nuevas y jóvenes para obtener así, una nueva vida. Plenamente satisfactorio y enriquecedor a la vez. En el episodio anterior mencioné los pisos de la Alianza Francesa… si alguna baldosa se rompiera por accidente; solo Gabriel Baggio podría hacer una nueva.
Sala 3 Carolina Meló Crubellier
Un microscopio negro, malévolo y retorcido destroza a una mujer tortuga. Detallista al extremo, en un paisaje de plantas secas y podridas. Una adolecente siendo diseccionada por algo que no entiende (un microscopio social poderoso e ineludible). ¡Surrealismo! Brillante presagio, aunque trágico.
Es una muestra póstuma de una estudiante de artes plásticas. Carolina era la promesa de una brillante carrera como artista que se vio trunca por un accidente de trabajo. Reconocida y querida por sus pares y maestros. No solo destacó en la UNSJ, en la carrera de Artes plásticas, sino también dentro del museo FR donde también trabajó una temporada. El dolor de entrar a esa sala es enorme. Una muestra curada por su último mentor: Alberto Sánchez Maratta. También del capítulo pasado, como si todo se conectara, de alguna forma.
Posé mi atención sobre la serie “la tortuga invisible” 2014 – 2016 de 47 x 33 cm … tinta sobre papel /como no podía ser de otra manera… como Alberto/. Un microscopio negro, malévolo y retorcido destroza a una mujer tortuga. Detallista al extremo, en un paisaje de plantas secas y podridas. Una adolecente siendo diseccionada por algo que no entiende (un microscopio social poderoso e ineludible). ¡Surrealismo! Brillante presagio, aunque trágico. Les dejé 5 estrellas, que eran todas las que tenía al museo y me marché.
Tomé el semáforo, volví a cruzar la frontera y me interné otra vez en la oscuridad de las sombras del parque. El maestro está para buscar… le contestaba a los árboles maliciosos que seguían susurrando cosas…Para buscar y encontrar al alumno correcto. A ese que se enamoró del trabajo que haces. No todos los maestros podrán hacerlo… al menos no con todos los niños o jóvenes. Debemos convertirnos en una ciudad de maestros…. de buscadores de maestros, de inspiradores de maestros.