Opinión

Un San Juan de otra dimensión

Por Blasfemo de Talampaya

 

"El apocalipsis" Victor Dehlez

Tenía una invitación especial al Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson. La catedral del arte en la región de Cuyo, o es, lo que me decía a mí mismo mientras planchaba la capa. En él se expondrían grabados del norte de Europa y de Cuyo.

Mi pozo de fuego había estado caluroso, pesado, incómodo y mi semana no había sido la mejor. A regañadientes tomé mi tridente y el camino hacia el MPBA. Como en los cuentos de magia, al cruzar el Parque de Mayo, el aire cambió, la frescura de los jardines se me abalanzó quitándome algún peso que cargaba en mis hombros y los árboles se movieron a un lado, para dejarme ver el edificio en todo su esplendor.

Parado del otro lado de la Libertador Gral. San Martín, se podía observar una gran fiesta, y de repente todo aquello no parecía San Juan. Su brillo y belleza hablaban de un lugar en el que me gustaría vivir. Toqué el botón del semáforo y crucé la calle pensando: es sólo una exposición más.

Había mucha gente, pero como soy pequeño me fui moviendo hasta la parte central del evento. Entre las caras que fui reconociendo me di cuenta que estaban todas y habían más, muchas más. El museo estaba a tope. Ministros, embajadores, allegados y un puñado importante de personalidades que no son habituales en estos eventos.

Rubens

Rembrant

Delhez

Los grabados no son otra cosa que dibujos sobre una chapa, que tienen el único propósito de servir como moldes para hacer múltiples copias. Un arte que abandona la mezquinad de ser único. Se trata de artistas que trabajan para una máquina, con la única idea de popularizar sus trabajos. No buscan hacer una obra exclusiva y singular.

Entre los artistas están Schongauer (gótico), el grabador más importante de Alemania antes de Alberto Durero y también estaba Durero (gótico) . El artista más famoso del Renacimiento alemán, conocido en todo el mundo por sus pinturas, dibujos, grabados y escritos teóricos sobre arte. También estaban aquí Cornelius Cort, Rembrandt y Rubens. Es decir, los capos del grabado en la Europa del siglo XVI (16) aquí, en San Juan de la Frontera.

Para hacerse una idea clara del trabajo de estos monstruos, es el tipo de dibujo que puede verse en un billete o en una antigua biblia a un solo color (blanco y negro – que podrían parecer dos colores, pero el blanco es la ausencia de tinta sobre la hoja).

Estas colecciones porteñas son privadas y no están a la vista del público, sin embargo, el MPBA realizó un trabajo no solo de inteligencia, sino también de delicada comunicación para que le prestaran estos tesoros del arte occidental.

Al ver los Rembrandt y Rubens se te desencaja la mandíbula. Plenamente satisfecho, por un momento pensé que ya lo había visto todo. No solo había cambiado mi semblante, sino también mi profundo estado anímico de intolerancia. Mientras tomaba una copa del vernáculo jugo bonano, Alberto Sánchez Maratta me gritó desde lejos: – ¡No dejes de ir a ver al Mendocino! Fue ahí, al internarme en la sala 1 cuando vi a Víctor Delhez (el mendocino).

Víctor no es un mendocino, en realidad es un belga que construyó familia en Chacras de Coria (Mendoza). Pero es que, es más que eso, es un constructor de cultura; uno de los constructores de nuestra cultura. Al ver esos trabajos se me cayeron los calzoncillos. Rembrandt y Rubens palidecían ante las obras de Víctor.

Hay un par de siglos de diferencia entre estos, sin embargo, Delhez (gótico) grababa para nosotros y eso le juega a favor. Un viejo entrañable que, bajo una parra en Chacras de Coria, abrigado por la cálida noche cuyana se tomaba unos vinos junto a sus amigotes para hablar de antiguas leyendas y teorías bíblicas conspirativas con el único propósito de convertir todos aquellos relatos en imágenes inéditas.

Él grabó, nuestras leyendas, nuestras historias, “Las flores del mal” y “Las mil y una noche argentinas” (entre otras). La mayoría de ellas expuestas al público por primera vez en la capital del arte de Cuyo, el MPBA. La lucha entre Lucifer y Gabriel o el mundo como un huevo, no solo son sorprendentes, son también imágenes familiares que pertenecen al inconsciente colectivo local. Al verlas te estremecen, porque están incorporadas de alguna forma a la idea cultural personal.

"El apocalipsis" Victor Dehlez

«El apocalipsis», Victor Delhez

Mientras analizaba como es que el punzón había tallado la chapa de esa forma, uno de sus hijos (Mario) comenzó a contarme detalles del trabajo de su padre, como si nos conociéramos desde siempre. Me abrazó el alma fraternalmente invitándome a ser uno más de los suyos.

A estas alturas ya no tenía palabras para describir toda aquella belleza. Mario me contó de los miedos de su padre a los sismos (una cama antisísmica en la que dormía), de su biblioteca de matemáticas, de las cartas europeas y del amor de Víctor por su familia y su tierra por decisión propia: Mendoza.

En una combi, Mario, se habían trasladado junto a toda su familia, desde Chacras de Coria hasta nuestro museo, no solo para contar de los grabados de su padre, sino también para custodiarlos celosamente. Fans incondicionales que han tomado la posta de guardar y cuidar parte importante del universo cultural.

Parecían poetas, y los invité a cenar a mi pozo de fuego. Pero Mario me dijo que eran un grupo grande y tenían planes pre acordados. Unos menducos cordiales a los que les dedique mis más sinceros aplausos, medallas y besos.

Pero es que no todo había terminado ahí. Viejas chapas habían salido a la luz desde las entrañas del mismo museo y habían sido impresas por el taller de reedición de grabados del museo (sala 3). Una muestra curada por Silvina Martínez, Ariel Aballay y Facundo González. Chapas puramente nuestras de ribetes conmovedores. Ahí está San Juan y nuestra historia. Muchos de ellos previos al terremoto de 1944.

Me quedo con mil cosas para contar de aquella noche, pero no quiero hacer un libro de esto. Debo decir que hay una sala en el piso superior que no tuve tiempo de apreciar. Sí hay más, mucho más ahí. Los parámetros han excedido la tabla, por cuanto este servidor le otorga 6 (seis) estrellas sobre 5 (cinco); una exposición ampliamente recomendable para los entendidos y los que no. Vale la pena.

«El apocalipsis», Victor Delhez

error: Este contenido es propiedad de Plataforma GAIA !!
Share This