Opinión

Sumar puertos

Por Sonia Parisí

La venus de los trapos

«La venus de los trapos» (1967), de Michelangelo Pistoletto. Obra emblema del arte povera.

Acusaron al MALBA de explotación animal y tuvieron que retirar unas arañas de una instalación artística luego de que militantes reclamaran que los animales debían estar en su hábitat natural. Esto puede vincularse con otro hecho similar ocurrido en París cuando una persona del público se llevó un saco colgado en la pared, pensando que alguien lo había perdido y resulta que era parte del montaje de una instalación.

¿Cuáles son los límites? ¿Hasta qué punto una acción puede considerarse arte? ¿Todo hecho artístico debe provocar?

¿Todo es arte? A la izq. imagen de la obra de Oriol Vilanova expuesta en el Museo Picasso de París (abril 2022). Una mujer pensó que era una prenda que alguien olvidó y se la llevó. Fue detenida y liberada a las pocas horas luego de reconocer que había sido un error. A la derecha, «Si, quiero», de Joaquín Sánchez. La obra continúa en exhibición en el Museo MALBA hasta el 2 de agosto modificada tras el reclamo de proteccionistas por tener encerradas  arañas en una caja de vidrio como parte de la intervención.

 

En principio, para entender mejor de qué estamos hablando, es conveniente hacer una reseña breve sobre el arte conceptual en sus distintas manifestaciones.

Sol Lewitt decía: “Aunque no todas las ideas tendrán que traducirse a algo físico, pueden ser obras de arte. Ellas están en una cadena evolutiva conducente a una forma determinada”.

Podemos decir que la palabra se presenta como más operante para plantear una idea. Por eso se emplea en escritos que acompañan, integran o sustituyen el objeto, constituyéndose en obra. Asistimos a un proceso de desmaterialización del objeto artístico como soporte. La rama evolutiva de la reducción de ingredientes llega a su grado cero.

Se recurre a estrategias tomadas de las ciencias naturales, sociales, exactas, filosóficas y de la comunicación y se documentan en registros fílmicos o fotográficos estas acciones. Recursos extra plásticos van a provocar variantes efímeras, ninguna de ellas del campo de la pintura.

«Árboles envueltos» Christo Vladimirov Javacheff fue famoso por envolver monumentos, edificios y paisajes. Junto a Jeanne-Claude hicieron una intervención temporal en la localidad fronteriza de Riehen, en el noroeste de Basilea (Suiza), que consistió en envolver 178 árboles en un área de aproximadamente 55.000 metros cuadrados.

En el arte Mínimal la intervención se reduce a tener la idea, bocetarla y encargarla a una empresa de fabricación industrial. Sol Lewitt, por ejemplo, alza su obra en organismos geométricos tridimensionales, en un concepto de seriación espacial provocando la reflexión mental.

El arte Povera (o Arte pobre), selecciona objetos en estado natural para que la acción no sea tan fría. El proceso natural de desorganización, descomposición o desaparición de los objetos constituye la “puesta en obra”, por ejemplo, el secado de flores al sol o el hielo que se derrite. Pertenecen a este estilo las obras de Michelangelo Pistoletto o Mario Merz.

El Land Art se diferencia del Arte Pobre en que se desarrolla en espacios exteriores, no en galerías. Las modificaciones al terreno deben ser filmadas para apreciarse. A través de estos registros, se convierte en perenne y alcanza altas cotizaciones en el mercado.

Las obras de Christo (Christo Vladimirov Javacheff ), constituyen un claro ejemplo. Este artista utiliza telas enormes con las que envuelve todo un edificio o parte del paisaje. Sus obras se aprecian a escala aérea, obviamente son efímeras y requieren de todo un trabajo técnico de montaje y desmontaje, como así también de logística y de gestión.

El Body Art es una variante individual del Happening, que encuentra en el propio cuerpo del artista su campo de expresión. Engordándolo o adelgazándolo, vistiéndolo o desvistiéndolo, cansándolo o descansándolo, pintándolo o despintándolo. Mezcla rituales con técnicas de registro. Günter Brus, en su obra “Prueba de resistencia a la destrucción” somete su cuerpo a límites que aún siguen dando que hablar.

El Hiperrealismo se trata de una aproximación idéntica (fotográfica) a la realidad y por ello resulta fría e impersonal. Se constituye generalmente en paisajes o retratos de gran formato. Las disciplinas son pintura o escultura en resina o poliéster de escenas cotidianas. Ejemplifican esta línea las obras de Ron Mueck y Antonio López. Éste último pinta “el tiempo” en personas, objetos y entorno más íntimo. Dice “El cuadro es la piel” esa piel tiene una expresividad que junto a todos los elementos que constituyen la pintura son la equivalencia de lo que veo.

Creo que las manifestaciones de arte conceptual aún son incomprendidas como “arte” porque aún nos cuesta mucho “deshistorizar” nuestras percepciones, esto sería: disponernos a experimentar sin prejuicios.

Ahora sí entonces, podemos volver a nuestras preguntas iniciales y resumirlas en una sola gran pregunta que hasta hoy no tiene una respuesta única ¿qué es arte? En el diccionario: Actividad en la que el hombre recrea con una finalidad estética, un aspecto de la realidad o un sentimiento, valiéndose de la materia, la imagen o el sonido.

¿Qué es un fin estético? La estética (del griego) refiere una sensación, percepción, o sensibilidad particular.

Dentro de las manifestaciones del arte conceptual, donde la materialidad se ha reducido a la mínima expresión y donde la idea basta, el fin estético sería sensibilizar sobre una problemática determinada prescindiendo -lo máximo posible- de la materialidad del disparador, o del objeto-soporte utilizado.

Creo que las manifestaciones de arte conceptual aún son incomprendidas como “arte” porque aún nos cuesta mucho “deshistorizar” nuestras percepciones, esto sería: disponernos a experimentar sin prejuicios. Pretendemos domesticar las sensaciones, devolverlas al lugar común de la experiencia. Y la experiencia está cargada de una historia del arte objetual y materialista.

Quizá para entender debiéramos remitirnos a otras artes, como la música o la literatura, más abstractas, más efímeras, no tan sujetas al cuerpo de un objeto.

El sentimiento que nos provoca una melodía, por ejemplo, no tiene que ver con la cantidad de tinta o el tipo de papel con que fue impresa la partitura. Sino con otro tipo de “organizaciones” no visuales. Para finalizar, creo que a través del arte conceptual evolucionamos hacia una experiencia transdisciplinar y colectiva. Entendiendo que la plataforma de recepción de una obra tiene (o debe tener) dispositivos que capten distintas frecuencias.

Actualmente es casi imposible la puesta en escena individual. Necesitamos expresarnos desde y para todos los “sentidos”, ampliar nuestra superficie de “sensorialidad”, sumar puertos.

 

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