Opinión
Sueños de ovejas electrónicas
Por Blasfemo de Talampaya
Me preparaba para enlatar a un poeta de las inmediaciones de Calle Meglioli y R. del Líbano cuando encontré en uno de sus bolsillos el libro: “¿Do Androids Dream of Electric Sheep?” (¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?). Es una novela corta de ciencia ficción del subgénero cyberpunk del autor Philip K. Dick (1928-1982) publicada inicialmente en 1968. Con éste, sumo tres ejemplares (uno autografiado) que hay en mi pozo de fuego; en una pila de libros que tengo finamente desordenados en forma de montaña. En el fondo yo me considero un auténtico cyberpunk. Releía algunos pasajes, mientras enlataba al poeta con almíbar, cuando mi hermosa demonia editora punk, me ordenó visitar la obra de Balderramo en el Centro Cultural Estación San Martín.
No me gusta asistir en soledad a una exposición / post inauguración, pues el único que me habla, frente a la obra, soy yo mismo… Me agrada tener la mirada del otro; que alguien más pueda leer en el cuadro cosas que a mí, no me está diciendo. Pero lo que más extraño es: el vino y la noche. A las 9:30 AM las obras de Balderramo me hablaban de resacas. No dejo de pensar en la obra: “Vino ardiente” que recuerda ese malestar. Casi como un retrato de mi pozo de fuego. Sus obras tienen un fuerte sabor pop. Lo que a mi cyberpunk interior le hace un poco de ruido.
Tomé un paseo, aire y un café, y volví a entrar; esta vez, imaginando las luces, los amigos y las travesuras. Al cruzar por tercera vez las puertas de la estación comencé a ver todo con otros ojos. Debía obligarme a mí mismo, a mirar todo aquello, como el curador lo había imaginado para la noche de la inauguración. Quería ver a Daniel Balderramo en su plenitud. En seco; este es un trabajo, que no le deseo a ningún otro demonio del vasto infierno. Imaginar una pequeña borrachera es difícil, pero muy difícil. Y es que con el sol, las cosas no hablan de lo mismo.
«Metaniverso, robot degustador», Daniel Balderramo
Me detuve en la primera sala, sobre la obra “Metavinerso, robot degustador”, un acrílico de 91 x 130 cm donde un androide sommelier parece disfrutar de un gran copón de vino tinto. Con colores vívidos y fulgurantes, la máquina casi humana parece entender y disfrutar del brebaje. Hay una mirada picaresca, una sonrisa cómplice en su rostro, dibujado con trazados limpios y precisos. Clama a gritos: Soy un Balderramo auténtico, soy pop y quiero fiesta. Inmediatamente mi cyberpunk interior comenzó a recordarme charlas / copas mediante / con amigos / de un futuro amenazador, donde las máquinas controlaban al hombre. Sin reflexionar al respecto pasé de inmediato a “Metavinerso, vino a punto” donde una mujer con un casco de realidad aumentada parecía activar con su dedo índice un clítoris envuelto en explosiones de colores; un éxtasis, a click de activación, lo que me llamó a reflexionar sobre el poder de las máquinas en la construcción de paraísos. Un artilugio que, maridado con vino, puede hacernos llegar al nirvana.
«Metaniverso , vino a punto», Daniel Balderramo
«Brindis electrónico de chip», Daniel Balderramo
Androides y vinos es una conjunción sumamente atractiva. Es evidente en el trabajo de Daniel su amor por la tecnología. Una robótica de control como en el caso de “robot degustador” / control de calidad / pero también de éxtasis como: “vino a punto” y de amor como en el caso de la obra “Brindis electrónico de chip”.
Daniel fue premiado en 2020 en el Salón Virtual de Artistas Digitales con la obra «Amor de inteligencia artificial”; es uno de los grandes temas que aborda. De inmediato vino a mi cabeza el libro de Philip K. Dick, la película de Blade Runner, y mis propios beodos delirios al respecto. En la creación de un paraíso, este que comenzamos a bocetar como sociedad, el control parece ser mutuo, entre las máquinas y nosotros, expuestos claramente en el trabajo de Daniel.
Las máquinas – robot nos dan placer y nos ahorran trabajo; es por esta razón que las construimos; qué hacemos de ellas: obras de arte. ¿Soñarán los androides, con Merlot de la bodega XX; cosecha 2023 de los parrales acariciados por el sol de diciembre, en Caucete? Al salir de la estación S.M. vi a una señora que chequeaba la hora en su celular… una máquina / reloj / que controlaba sus tareas en la mañana de jueves. 10:20 AM. Me detuve en la esquina a esperar el semáforo, otra máquina, que controlaba mis pasos… viendo pasar autos / máquinas / en carrera de transporte… y vi la ciudad con más espacio para las máquinas /calles / que para nosotros mismos y me entró el deseo cyberpunk de consumir vino… mucho vino; antes que una máquina pudiera tener la misma idea pop.
Para terminar; este servidor le otorga 3 estrellas y media sobre 5 a la exposición “Relatos sobre el vino”. Supongo que a veces, la soledad, no es buena consejera.