Opinión

Por las razones equivocadas

Por Blasfemo de Talampaya

 

Blasfemo de Talampaya

Cada 50 años tengo una entrevista con San Pedro. En ella se evalúa mi trabajo para saber si puedo ingresar / o no / al purgatorio, o debo permanecer una temporada más, en mi pozo de fuego. San Pedro, me trata como a un hijo. En su charla, comienza a enumerar todas las cosas que estoy haciendo mal. Luego, la balanza y vuelvo al pozo de fuego. Al terminar la protocolar entrevista, tras un resultado desfavorable / esperado / pedí a S. Pedro que se tomara un vino conmigo.

¿Por qué este castigo de andar remarcando siempre mis fallos, mis errores? – le dije mientras le servía un syrah de la bodega Callia que me había robado de una exposición gratuita en el Tornambé. – Mirá, Blasfemo!, para salir de una situación y meterte en otra debes reunir ciertos requisitos. Estos no son negociables. Debes saber, y entender ciertas cosas, y comportarte de manera apropiada según mandan las disposiciones de la situación en la que querés estar. Dicho de otra forma: para ser un ángel debes verte como uno y hablar como lo hacen ellos. Decir las cosas que ellos dirían y no, las cosas que vos decís. Tenés alas de murciélago y no de cisne, te pintas la cara de rojo… y andas con un tridente en vez de un arpa. ¡Así no vas a entrar en el purgatorio! Mi posición es siempre la de un padre… la de marcarte lo que estás haciendo mal; y esto, ¡lo hago por tu bien!

Tras tomarme todas estas ideas rancias con la borra que quedaba de syrah, me volví a reflexionar a mi pozo de fuego. En primer lugar; no sé por qué visitaba a S. Pedro si yo, no quería entrar al purgatorio. Pero es que no quería ser un ángel. Sentía placer al masticar poetas desgraciados. Mi pozo de fuego y humo es cómodo, confortable; no me interesa estar en otro lugar. Sentado en una nube mirando paisajes es un destino; a mi parecer: detestable.

Mientras atizaba el fuego con mi tridente me asaltó la idea de que: “yo estuviera haciendo a los artistas plásticos” lo mismo que hace San Pedro conmigo. Mi visión del bien / del mal / en el arte sanjuanino podría estar determinando caminos que no lleven a ninguna parte. Me decía a mí mismo: “He venido a salvarlos” … Sí, he venido a salvarlos de aduladores y ventajistas apóstatas que ven todo, en una exposición, color de rosa. He venido a salvarlos de oportunistas halagadores. …y lo hago por el bien del arte en San Juan. ¿Acaso; no estaba militando ideas rancias? – El que salva es bueno; ¿pero que destino nos aguarda en esa salvación?

¿Y si, los plásticos no quisieran ser salvados? Al fin y al cabo, nunca, en ningún púlpito provincial se habló de demonios haciendo el bien… no creo ser una herramienta de salvación… ¿algo o alguien lo es? Y si existe; ¿Dónde está? ¿Qué es: “ser salvado”?

Si buscan una buena crítica, pues no la tendrán, puesto que no he venido a salvarlos. Un demonio viene a hundirlos, a destruirlos…  a obligarlos a reconstruirse… una y otra vez. Un demonio es un monstruo, el peor de estos. No hay ninguna lógica o sentido común en mis apreciaciones. ¡No hay nadie que tenga un profundo entendimiento del arte! En el fondo, un diablillo es: una fuerza de la naturaleza que obliga a los constructores de barcos a hacerlos más rápidos y así evitar demonios de tormentas / a los de caminos; a hacerlos más cortos / a los de edificios; a hacerlos más resistentes / a los plásticos; a hacer arte… más allá de sus propias posibilidades.

Por las razones equivocadas, busco que los artistas plásticos cambien, evolucionen; …se adapten. SE CONVIERTAN. Mi tarea es empujarlos al vacío … el mismo vacío, al que soy empujado y sometido, cada vez que asisto a las muestras. El mismo vacío en el que vivimos… todos… / excepto San Pedro, por supuesto, y su “Deber ser” /. Mirándolo desde aquí; las llaves del cielo no parecen ser tan importantes ahora. ¿o sí? Por “razones equivocadas” no siempre se hace mal; haciendo «mal».

Pero no deseo hacerlo de una forma “hater” etiquetando a mis plásticos desagradablemente… como lo hace San Pedro conmigo. Sueño / erróneamente por supuesto / que lo mío es una cruzada… un encargo divino, una misión sagrada, al más puro estilo: The Blues Brothers. (Película de 1908 donde un par de sujetos, deciden reunir a la mejor banda del planeta para dar un concierto y así obtener el dinero para salvar un orfanato / redefiniendo, en el camino, la comedia musical). Quiero que lo hagamos con estilo… con ese estilo, con nuestro estilo. Mi anhelo es verlos triunfar en Bs. As. y más allá. Vendiendo sus pinturas y disfrutando de una buena comida tras una exposición descollante y arrolladora…. Y si no llegáramos a eso, quiero verlos satisfechos con su propio arte. Que podría tener de malo una charla de arte con las patitas en la acequia, una noche de primavera, bajo el parral. Te evitas la botella con etiqueta y el mantel blanco; pero también te evitas al mozo interrumpiendo, la comida extraña y los falsos halagadores.

Su misión es completarme; inspirarme, y voy a obligarlos a ello … aunque sea, por las razones equivocadas.

error: Este contenido es propiedad de Plataforma GAIA !!
Share This