Opinión
Perdido
Por Blasfemo de Talampaya
‘Playa’, Alfredo Guttero, (1928)
Al final cambié de opinión; me habían invitado a ver la muestra de “FISJ”, Fotógrafos Independientes de San Juan en el Bar “La Ley” (Rivadavia 472 Este) pero por alguna razón que todavía no entiendo terminé del otro lado de la ciudad. Había estado pensando en “nada” y me perdí. Miraba como en una película, las baldosas amarillas de nuestras veredas mientras caminaba… una a una, como se suceden las fotos en un film. Ninguna es igual a la otra… ninguna brilla de la misma forma. Algunas quebradas, pero enteras, otras enteras pero sueltas; más oscuras, más rojizas más desteñidas… manchadas, perfectas y de repente la trama que dibujan los mosaicos cambió en el suelo y al levantar la vista, el caleidoscopio y… me encontraba otra vez frente al gran Museo Franklin Rawson. ¿Cómo llegué aquí? ¡No lo sé!
¿Alguno de ustedes ha visitado un museo cuando no hay nadie? (…) La soledad hace de intérprete y las paredes hablan… Si este ejercicio se hace en varias oportunidades, verán que no siempre dicen lo mismo.
Había caminado con la mirada en la vereda y no me di cuenta. Alguien me llamaba desde adentro… desde lo más profundo de la exposición. ¿Alguno de ustedes ha visitado un museo cuando no hay nadie? -Déjenme decirles que es deliciosamente conmovedor. La soledad hace de intérprete y las paredes hablan… Si este ejercicio se hace en varias oportunidades, verán que no siempre dicen lo mismo. Susurran, a veces se pelean… a los gritos… otras simplemente ríen.
Uno de mis preferidos es el Petorutti; pero este es conversable solo en primavera. Al pasar frente a él, me dijo: ¡Al fondo te están llamando!… Efectivamente; al fondo Alfredo Guttero (1882-1932) “En la Playa” un yeso cocido sobre madera gritaba: “Blasfemmmooooo!!!!; Blasfemmmooooo!!!! Ven aquí!!!… MIRAME!!! ¡anda, vamos!; ¡mírame!… Es un cuadro grande (118,5×180,5 cm) con voz femenina… pero no cualquiera, no, no… semejante a la de Graciela Borges. Es una voz aterciopelada levemente ronca / grave, con esa pronunciación de porteña de alcurnia. – ¿Porque ya no venís a visitarnos?
Hay 4 mujeres en el cuadro retozando en una playa. Tres de ellas están desnudas y hay una, la que escucha, tapada con una capa / toalla, rojo pardo / #781f19. Una obra extraída del modernismo que vanquinea hacia el art decó. Impactan las facciones greco-romana de la mujer central. Cuatro lánguidas figuras retozan así en una especie de playa nudista de Mar de Plata o Alemania durante “La Belle Époque” … Con su corte de pelo a lo “Garzón” o “Carré” la figura central parece repetirle todo lo que escucha a la mujer con la toalla #781f19. – ¡Viste!!! Ahí llegó, finalmente llegó… y nos va a escuchar (le dice a la otra) … Pero la que realmente habla, es la mujer de la izquierda. A diferencia de las otras tres, esta es rubia y lleva una toalla en su cabeza… es la única que se ha metido a nadar en el mar y mostrándonos toda su desnudez de forma frontal, se encuentra entre triste y distraída.
Boca pequeña, carnosa, ojos celestes, cuello largo como el de una jirafa, y la piel blanca, casi translúcida, está con la mirada perdida… esquiva / ausente. Ella no ha frecuentado la playa como sus otras tres amigas… ella está ahí como si fuera su primera vez. – ¡¿Ya no te gusto?!; ¡¿Ya no me queres?! ¡¿No sé, si te quiero?! ¡¿Cómo te has estado portando?! Sé que: no bien… El mar está picado. ¡¿No sé si quiero verte ahora?! La mujer de la derecha expone sus nalgas y su contorno distrayéndome de las facturas que parece endosarme la mujer blanca. La chica de pie (de la derecha) hace un tiempo, se hizo un tatuaje de bronceado, un rectángulo en su espalda… al parecer se tiró al sol con un gran parche de nicotina… y es lo que querían mostrarme… yo creo que le queda bien… la hace más moderna; más sexy. – ¡¿Es que ya no quieres venir al mar con nosotras?! Ven a charlar… de cosas que no importan. De épocas pasadas, despreocupadas y mejores… te invitamos a amarnos y a quitar la tristeza de nuestros ojos… te estamos esperando, Blasfemo… estaremos aquí para ti; todo el verano… un eterno verano de corazones rotos en la playa bajo el sol.
Una obra tremendamente poderosa, monumental, totémica y preguntona. Le sonreí, las saludé y me despedí de las chicas …y por mi última mirada hacia atrás, sé que; se entristecieron cuando me marchaba. La banca en el fondo de la exposición es espartana / minimalista… tremendamente dura… y siempre te invita a desalojar la sala… mi cuerpo a estas alturas pedía un café y las chicas de la playa no parecían haber llevado el mate. Al pasar frente al Petoruti me dijo: Me parece que te equivocaste, y el camino, es hacia el otro lado… Al salir me di cuenta que era tarde… si ¡tarde!… esa hora, en la que los bares cierran. O al menos el “Bar La Ley” … y me decidí por visitarlo otro día. Sería mi próxima salida; más enfocado, mejor, más concentrado. Mi opinión sobre algunas cosas podría haber cambiado y mi objetividad se encontraba en duda. Así que para Guttero dejé 5 estrellas para las 4 chicas de la playa. Y una estrella (de cinco) sobre el banco del museo que se parece más a un elemento de tortura de la edad media que a un lugar donde descansar y charlar con el arte.