Opinión
Cómo nos relacionamos con el arte
Por Sonia Parisí
¿Cómo nos vinculamos con aquello que acordamos en llamar objetos artísticos u obras de arte?
Se puede acceder a una pintura a través de distintos caminos o circunstancias. Puede significar para nosotros un objeto de capitalización o inversión; puede ser algo que hayamos heredado como parte del patrimonio familiar; un documento histórico; algo que adquirimos porque nos provoca placer estético; una imagen que utilizamos con fines terapéuticos, religiosos, rituales o sociales. En cualquiera de esos casos, lo que la obra pictórica nos comunica son sensaciones y valores diversos que superan ampliamente la materialidad que la conforma.
En esta “multifuncionalidad” que otorgamos a las obras de arte, podríamos hacer un parangón con la labor periodística. Si bien el periodismo tiene la labor de informar, no tienen los mismos objetivos, discursos o público un periodista científico que un periodista deportivo.
Queda claro que las creaciones artísticas no sólo impregnan nuestras vidas, sino que además les otorgamos distintas funciones y significados. Esas diferentes funciones y significados a su vez marcarán –o al menos debieran hacerlo – distintos “circuitos” de producción, fomento, exhibición, uso, consumo y adquisición.
Ostracismo y polisemia
En San Juan podría decirse que recién estamos asomándonos a la inauguración de estos circuitos. Galerías de arte privadas donde la exhibición, promoción y venta de obras realmente funciona, habría una o a lo sumo dos. Fuera de ellas, la exhibición, promoción y financiamiento de obra es de gestión gubernamental que a su vez se apoya y trabaja íntimamente vinculada con las galerías locales de gestión privada. Quizá esto suceda así porque como antes decía, se trata de un inicio y en este caso lo importante es consolidar a través del apoyo gubernamental las iniciativas de gestión privada y viceversa. Se trataría entonces de una estrategia inicial.
En este marco, el desafío radica en crecer y diversificarse para superar este inevitable ostracismo original. En el diccionario, ostracismo significa “exclusión voluntaria o forzosa de los oficios públicos, a la cual suelen dar ocasión los trastornos políticos”.
Queda claro que las creaciones artísticas no sólo impregnan nuestras vidas, sino que además les otorgamos distintas funciones y significados. Esas diferentes funciones y significados a su vez marcarán –o al menos debieran hacerlo – distintos “circuitos” de producción, fomento, exhibición, uso, consumo y adquisición.
Desmenuzando la definición de ostracismo, podemos asumir entonces un estado de oficios excluidos lo cual conllevaría a un trastorno político. También puede leerse como un trastorno político que provoca la exclusión de oficios. La noticia feliz es que todo esto puede en justicia evitarse, democratizando la cultura y socializando el arte. Esto implicaría diversificar, no sólo los objetivos sino fundamentalmente los apoyos y las alianzas.
El fomento de la creación artística suele estar promovido por los gobiernos, las instituciones educativas, los mecenas y las más variadas formas de asociaciones civiles. En su gran mayoría lo hacen porque entienden que la creación artística -más allá del disfrute del arte- es necesariamente polisémica y sirve a distintos objetivos tanto individuales como sociales.
Polisemia es el fenómeno del lenguaje que consiste en que una misma palabra tiene varios significados. El lenguaje de la pintura no escapa a la aplicación del término. De hecho, una misma pintura puede someterse al análisis de disciplinas diferentes que la valorarán también con resultados diversos. Quizá su valor no logre el interés de la crítica como para integrar la colección de una Galería de Artes, pero probablemente tenga un alto valor documental que justifique su inclusión en un Museo Histórico.
En Buenos Aires, como en todas las grandes metrópolis, hay varias galerías de arte. Cada una busca promocionar diferentes perfiles creativos. Existen sitios de difusión y venta de obras de artistas consagrados, históricos o clásicos y simultáneamente existen otros sitios interesados en relevar y promocionar la obra de artistas noveles con propuestas revolucionarias o exóticas.
Hay muchísimas formas de valoración del arte. Abrir el juego para propiciar y generar nuevos espacios y circuitos de producción de obra es en nuestra provincia una asignatura pendiente. La cultura se consolida cuanto más se democratiza, cuanto más se fortalece la promoción de los creadores, cuanto más se diversifica el mercado de adquirientes, cuanto más valoramos ese fuego intuitivo y creador de todos nuestros hacedores.