Opinión

Marcar la cancha

Por Sonia Parisí

Paredes

 

Bases hay muchas. Desde la primera capa de un maquillaje, el soporte de una estatua o escultura, los códigos éticos o morales aprendidos en el seno familiar, el punto de vista desde donde se miren las cosas y también las normativas de un concurso.

Ahora bien, ¿qué significan las bases?

Las bases de un concurso, por ejemplo, no sólo marcan la cancha del espacio donde se expondrán todas las producciones que participen en ese juego, sino que per se, se construyen en la primera producción del mismo, o de algún modo, el proyecto a imitar.

En mi humilde parecer, creo que las convocatorias culturales debieran fundamentalmente apuntar a proponer un tema y que el público se sienta convocado por esa propuesta.

Menos es más (LEES IS MORE) es una cita atribuida al arquitecto Mies Van Der Rohe, originalmente referida a la arquitectura, aunque actualmente se usa en general en el mundo de las artes. Se trata de una de las premisas del movimiento Minimalista.

Lo que yo interpreto que el arquitecto quería decirnos, es que mientras menos condicionemos en las bases la presentación de propuestas que respondan a un llamado de concurso, más amplia será la respuesta, más diversa, más heterogénea y menos pautado será lo que vamos a conseguir.

Las bases de un concurso, no sólo marcan la cancha del espacio donde se expondrán todas las producciones que participen en ese juego, sino que per se, se construyen en la primera producción del mismo, o de algún modo, el proyecto a imitar.

Por su parte, Herbert Marshal McLuhan, filósofo y sociólogo de la comunicación, profesor de literatura canadiense e inglesa, teórico de las ciencias de la comunicación reconocido como uno de los fundadores de los estudios sobre los medios y visionario de la presente sociedad de la información, acuñó la célebre frase “El medio es el mensaje”.

Para McLuhan los medios no solo eran la radio, la televisión, los diarios impresos, sino que eran todos los objetos que constituyen una extensión del hombre, como prolongación o amplificación de sus acciones o su cuerpo. McLuhan afirma que la edad moderna se caracteriza por el resurgimiento de la gramática como su tema más sobresaliente.

De lo expuesto podemos inferir que los medios nos anticipan o dicen mucho de lo que pretenden provocar, condicionándonos la recepción y respuesta del mensaje. Es decir que las bases como medio de convocatoria se constituyen en el primer producto o respuesta ejemplar a dicha convocatoria.

¿Qué significan estas bases tan extensas, tan pautadas, tan celosas de un resultado o de un proyecto esperado?

 

Estuve analizando algunas que me resultaron muy interesantes no solo por la temática que convocaban sino -fundamentalmente- por la forma en que convocaban y me llamaron la atención algunas cuestiones que creo relevantes en el marco procedimental.

Últimamente las bases se van poniendo cada vez más extensas, tanto que en caso de las convocatorias a concursos literarios, exceden ampliamente los requerimientos de longitud máxima de algunas de las categorías convocadas, como por ejemplo la de “relatos breves”. Mientras los relatos breves deben ser de entre tres a cinco páginas, las bases que los condicionan tienen entre 18 y 20.

Esto me pareció sintomático. ¿Qué significan estas bases tan extensas, tan pautadas, tan celosas de un resultado o de un proyecto esperado?

En este punto puedo recordar los movimientos minimalistas o particularmente el Neoplasticismo del que fuera referente importante Piet Mondrian y quien dedicara su obra en pos de un arte universal que no fuera condicionado por fronteras geográficas ni ideológicas ni religiosas ni históricas. Mientras menos pautada estuviera su pintura, más universal sería la obra. De nuevo, minimalismo que refiere a la tendencia a reducir esencialmente, a despojar de elementos sobrantes.

Volviendo a la temática que da origen a este texto -el análisis de las bases que convocan a muchos de los concursos actuales en el ámbito de las artes y de la cultura en nuestra provincia- en primer lugar, nos habla de un sentimiento de profundo interés y notable evidencia en alcanzar amplia y sobradamente los objetivos planteados a partir de la misma que en general tienen que ver con motivar la producción de nuestros actores culturales. En segundo lugar, estos objetivos también indican que además deben conformar otros intereses como el de los inversionistas en acciones de mecenazgo, o la consolidación de lineamientos en políticas culturales, por ejemplo.

En el caso de utilizar el concurso para hacer un sondeo de estado del arte actual y local, no estaría dando cuenta entonces de lo que realmente es el panorama con el que se cuenta.

Aquellos agentes culturales que funcionen como destinatarios en primer término de éstas convocatorias, tendrán que tener en cuenta entonces todo éste cúmulo de intereses planteados en los objetivos de manera tácita o expresa. A su vez, por parte de los convocantes u organizadores, deberán considerar que la exageración en el celo puesto de manifiesto en las bases, puede malograr de alguna manera la pretendida convocatoria.

Como parte de la comunidad de artistas locales y por experiencia propia, puedo decir que a veces el manejo de los tiempos en la producción de obra, es impredecible. Para ajustarse a los condicionamientos de obra inédita, en general tenemos que producir una obra nueva, exclusivamente para ése salón. En el caso de las artes visuales, muchas veces con la pintura húmeda, recién firmada y aún sin el sistema de montaje colocado, tomar una buena foto para adjuntar al formulario de inscripción y rogar que por su peso pueda cargarse y enviarse en tiempo y forma, porque además Internet suele jugarnos una mala pasada…

Vale la pena entonces señalar tanto para organizadores como para participantes, que las bases deben clara y sucintamente enunciar cuál es el fin de la convocatoria y qué es lo que estas convocatorias pretenden. En algunos casos, los convocados se encuentran con excesivos requerimientos, no llegan a cumplimentarlos a tiempo o ni siquiera lo intentan. En el caso de utilizar el concurso para hacer un sondeo de estado del arte actual y local, no estaría dando cuenta entonces de lo que realmente es el panorama con el que se cuenta.

Ojalá (…) que su ejercicio nos sirva de experiencia, para ir revisando, cuestionando y mejorando todo lo que movilizan (las convocatorias) y todo lo que pretendemos alcanzar a través de las mismas.

Las bases de las convocatorias a concursos, más allá de pautar, son un muestrario fidedigno del estadio de la cultura de una sociedad. En este sentido me parece justo decir que no se pautan con el mismo celo deberes y derechos de los participantes.

Para dar un ejemplo, considero una negación de derechos a los postulantes, mantener el anonimato de quienes oficiarán de jurado. La información esencial y primaria acerca de quiénes lo integrarán y el currículum de los mismos suele ser información ausente en las bases. Sin embargo, toda persona que se sienta convocada a una contienda artística, debiera tener garantizado el derecho de conocer por quiénes será evaluada su obra y cuál es la trayectoria y criterio de cada uno de los evaluadores. De este modo, los participantes podrán sentirse convocados o excluidos en concordancia al conocimiento de estos datos a los que tienen derecho.

Respecto a los derechos de los organizadores, me parece justo decir también que basta con la simple mención de que el fallo del jurado será inapelable, lo cual debiera ser suficiente respecto a posibles futuras demandas de los participantes. Justamente para evitar estos reclamos la información respecto a los evaluadores debe ser clara y explícita desde un primer momento, ya que la resolución de los mismos será consecuente con sus trayectorias, experiencias y ámbitos de trabajo.

Finalmente, y para ir concluyendo, los organizadores debieran guardar un celo coherente en cuanto a la devolución de las propuestas recibidas e información de los resultados de la convocatoria. Comunicar en tiempo y forma los resultados a cada participante, fundamentalmente a quienes fueron premiados la información de lo que resultó relevante de su obra al jurado. Y para quienes no obtuvieron ningún premio, la consideración de que no se enteren accidental o casualmente, de que su proyecto al que seguramente dedicaron tiempo, esfuerzo y creatividad, no ha alcanzado los requerimientos de la convocatoria.

Personalmente celebro la cantidad de convocatorias y llamados a concurso en el ámbito de distintas disciplinas artísticas que se están sucediendo actualmente en San Juan. Algunas notables son las de: Proyectos de Tecnoestéticas en el ámbito de las artes visuales; Proyectos literarios para San Juan escribe premio “Jorge Leónidas Escudero”; obras para el salón Nacional de pintura “Juego de damas”.

Ojalá podamos seguir por largo tiempo contando con las mismas y con otras más que se vayan sumando, para que su ejercicio nos sirva de experiencia, para ir revisando, cuestionando y mejorando todo lo que movilizan y todo lo que pretendemos alcanzar a través de las mismas.

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