Opinión
La belleza de la tristeza
Por Blasfemo de Talampaya
Detalle de obra de la serie Náufragos, de Lorena Becerra
En mi vida me han dicho de todo; …¡pero de todo!!!. Peroooo, de ninguna manera, nunca nadie me trató de “buenillo”. Estaba yo tranquilo, en mi pozo de fuego quemando la cabeza de un triste poeta del Barrio Capitán Lazo, cuando de repente, se apersonó un demonio editor/a en mi pequeño infierno. Tras maltratarme protocolarmente como acostumbran este tipo de seres, comenzó a decirme cosas que dolían. En un momento de furia desencadenada me quitó el tridente con la cabeza del poeta y lo hundió en la lava ardiente mientras me decía “Lassie” (perro bueno de una serie de TV de 1955) a la vez que escupía esporas por la boca.
Soy un pequeño diablillo orgulloso y nadie, ni siquiera mi madre, me había insultado con un halago de este tipo. Conozco a los siete demonios editores del infierno 29 (sección San Juan / Talampaya) y ninguno; de ninguna manera, en mis 400 años, me había proferido una frase tan bonita. Hay en nuestra sección 29, burgueses de medio pelo, que tienen la vida arreglada; y como no tienen, una mierda que hacer, se dedican al arte. Quiero que los encuentres, Blasfemo, y me los traigas a mi pozo de lava para hacerlos sufrir y castigarlos. Quiero verlos gritar de angustia en las redes mientras se derriten en el tiempo, me decía el gran demonio editor/a mientras se rascaba un cuerno con el tridente y lo que quedaba de la cabeza del poeta.
«Libres y locas», de Alejandra Bursuck
Con la delicadeza que caracteriza a estos seres me quitó la correa, a la vez que decía: – ¡Ve y haz lo tuyo! Salí disparado, enajenado, corriendo en contramano por la Mitre, rezándome a mí mismo: no soy un Lassie; soy un lobo… el más feroz de la sección 29 y los cazaré a todos. Con la lengua afuera, como los perros, como los lobos, llegué a las puertas de la brillante estación San Martín sediento de faltas artísticas para ver la muestra «Hacedoras» (por el mes de la mujer). Porteñas lascivas que vienen a lucirse al interior …¡ las destruiré!!! Me decía a mí mismo mientras cruzaba los portones de la estación. En el ala norte había un gran grupo de personas en un continuado de conferencias que decidí pasar por alto. No es muy sabido, pero los demonios odiamos los espejos. Alguien (una tal Zegaib, me dijeron) se tomó el trabajo de colgar cientos de pequeños espejuelos del techo del salón de exposición F. Montes lo que me puso aún más furioso. Una especie de hechizo contra diablillos y demonios merodeadores. Pese a esto me interné valientemente en lo profundo del ala sur del edificio.
«Gracias abu», de Lorena Bursuck.
“HACEDORAS, unidas por el dibujo”, es una muestra grupal de 75 obras de las porteñas Lorena Becerra, Nadia Bellani, Carmen Pellizzon y Alejandra Bursuck. Y lo de porteñas se les nota. Sobre todo, al trabajo de Alejandra y Lorena. Técnicamente son sencillas casi que; lápiz, papel y algo más. ¡Pero es que no hace falta nada más para hacer una obra de arte! me dije a mi mismo mientras miraba la cara del viejo apenas reconstruido con tablas de cajones de tomate que colgaba en la pared.
Lorena me hablaba desde sus obras de la tristeza de la entropía. Y me entristecí en una visión de mi propio futuro como perro, como lobo, como viejo. Y me pregunté ¿podré reconstruirme, como el del cuadro, con mis propios restos antes que el final me alcance? Y luego vino Alejandra con su Buenos Aires “Belle Époque” distorsionado, zigzagueante torcivo. En un cuadro escondido tras una ventana (Gracias abu!!!) un refrescante sorbo de arte entre las veredas agrietadas de un Buenos Aires, alguna vez romántico, alguna vez firme, que doblaba su estructura a la mirada interior de un antiguo conventillo. Una luz de esperanza a: “lo que fue” y que nunca más volverá a ser.
El paisajismo sobre negro, la abstracción… y los espejos colgando del techo terminaron por calmar mi infierno interior. Salí, respiré y me pregunté ¿Cómo le explicaría al demonio editor/a que la entropía tiene su propia belleza? ¿Cómo explicarle la dulzura de la melancolía, que tiene ese grafito sobre papel? ¿Cómo explicarle que las burguesitas porteñas estaban aprovechando bien su tiempo; al tiempo que hacían arte? Me despedí de la estación habiendo fracasado una vez más y me dispuse a tomar una cerveza solo, como perro malo, como lobo malo, como viejo malo en el bar de enfrente. El arte estaba ahí y no hay tita que pudiera empañarlo.
Como punto final, este servidor, le da 4 estrella (sobre 5) y es que no son las mejores, pero valen la pena.
Estación San Martín, 8:30hs PM, viernes 18/03/22
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