De espectador a director

ESPACIO DE MARCA – INCUBAR

Arturo Sierra

Por Analia Bermúdez (Nuchy) I 23/06/2024

 

Hoy te traigo a dos personajes que nacieron a partir de un ejercicio creativo que me hice a mí misma cuando trabajaba en mis bloqueos. Este ejercicio proponía una técnica de auto observación para identificar qué rol estaba teniendo frente a un sueño que quería cumplir, en este caso, vivir de mi propósito de vida, la creatividad.

Y allí apareció mi eterna espectadora, me vi muy cómodamente sentada en una butaca de cine mirando una película con pochoclos incluidos, viendo historias de tantos creativos, emprendedores y protagonistas que seguían sus sueños, que se animaban a hacer sin importar los resultados. Desde mi butaca de espectador los admiraba y deseaba verme de ese lado, pero claro, estaba demasiado cómoda aquí, mirando cómo otros lo hacían.

Soy Nuchy, facilitadora creativa y te comparto esta experiencia personal que me trajo un gran poder de transformación.

La película terminó…

 

El ejercicio creativo también consistía en no quedarme ahí, sino poder cambiarlo. Pasar de espectador pasivo a un personaje con impacto positivo. Y así convertí mi butaca cómoda y mullida en una silla de director de cine. Una silla de trabajo, de pasión, no tan cómoda, para usarla desde un lugar activo, que me permitiera moverla cuando lo necesitara. Pasar de ser un espectador a un director de cine que pudiera elegir qué historia quería contar, los escenarios, los personajes, los tiempos y los finales.

¿Espectador o director de tu vida?

El espectador es esa persona que posterga todo para encontrar el momento ideal, que nunca llega, que critica los proyectos ajenos, que se resiste a los cambios y que se cree incapaz de ser protagonista de su propia historia porque tiene miedo a brillar. Está cómodo donde está, pero en el fondo le gustaría animarse a vivir en plenitud.

A un director se lo reconoce porque siempre está preparado, atento y en acción. Se somete a críticas, genera, aún con miedo e incertidumbre, decide sobre su proyecto, de principio a fin. Genera trabajo y oportunidades, crea universos, inspira a otros, comparte su talento, potencia el de los demás. Sus posibilidades son infinitas.

A veces somos directores de nuestra vida, pero nos volvemos espectadores de nuestros sueños: todo va bien, pero no dejas ese trabajo que no te gusta, todo va bien, pero dejaste relegado tu talento por no sentirte preparado, todo va bien, pero postergaste ese viajecito por no saber priorizarte.

Todo va bien en nuestra vida. Sí, tomamos decisiones, pero también miramos pasivamente ese desfile de oportunidades que nos podrían hacer crecer, que nos llevarían al otro lado, que nos permitirían brillar o simplemente cambiar de posición. Las dejamos pasar como las escenas de la película.

¡Vamos con ejercicios! traé papel y lápiz

 

Te traje estos personajes para que puedas identificar cuál se esconde detrás tuyo, detrás de ese estudiante, ese artista, empleado, emprendedor, ama de casa, docente o vos que no vas por eso que tanto querés. Por eso te invito a visualizar esa área de tu vida o ese sueño que querés trabajar hoy:

1. ¿Qué actitud tenés frente a él? ¿Sos un eterno espectador o un director?

2. Si te identificaste como un eterno espectador, la pregunta es: ¿Qué bloquea la posibilidad de moverte? ¿Qué te impide cumplirlo? ¿Qué Braulio mira la película de otros? Si no sabes quién es Braulio, te invito a leer la nota anterior en la que te cuento sobre los bloqueos y los miedos (Se llama Braulio).

3. Una vez identificado lo que te bloquea y te deja atrapado en esa butaca (miedo, inseguridad, pereza, comodidad, incertidumbre) descubrí a qué creencias limitantes responde ese bloqueo: Por ejemplo: soy demasiado grande, eso solo se hace con dinero, yo me debo a mis hijos, no puedo darme ciertos lujos, no nací para esto, etc. ¿Cuáles te resuenan? ¿De dónde crees que vienen? ¿En qué están fundadas esas creencias? ¿Hoy crees que son ciertas? ¿Qué pasaría si no las creyeras?

4. Ahora vamos con la positiva. Si fueras capaz de cumplir ese sueño o esa meta, ¿Qué historia contarías? ¿Qué te gustaría que pasara? ¿Cuál sería el final?

¿Y ahora cómo lo dirigimos? si estábamos muy cómodos mirando otra película…

 

Cuando tenemos un sueño que nos parece muy grande y quizás muy lejano, nos resulta inalcanzable conquistarlo. Nos asusta, nos llena de inseguridad y también de pereza, por eso decidimos postergarlo o, peor aún, abandonarlo. Pero si a ese sueño lo fragmentamos en tantas partes como necesitemos para verlo más chico, más cercano, se volverá posible. Todos esos fragmentos juntos harán el todo.

Te pongo un ejemplo:

Carlos tiene un sueño: ser cantante profesional y vivir de la música. Pero lo cree inalcanzable y hoy es un administrativo en una obra social. Tiene un gran talento para cantar, pero no se anima. Está escondido entre papeles, algunas guitarreadas en casa y no se pierde una peña, pero solo como público espectador. Para salir de su butaca y cumplir su sueño, tendrá que fragmentarlo en cinco, diez o las partes que considere necesarias para concretar pedazos de sueños y así llegar a su meta. Será más fácil gestionar pequeños objetivos que verlo como un todo imposible:

Fragmento 1: Conseguir una persona “vitamina” que lo impulse cada vez que él baje los brazos.
Fragmento 2: Cantar pedacitos de canciones en sus redes sociales de manera espontánea, sin ofrecer sus servicios, solo mostrando su arte.
Fragmento 3: Tener un pequeño repertorio de 4 o 5 temas para ofrecerlo en celebraciones de amigos o familia con invitados, sin la presión de que sea un show con desconocidos.
Fragmento 4: Hacer un mapa de contactos, donde trace conexiones con conocidos que tengan bares, restaurantes o vinculación con actividades culturales.
Fragmento 5: Contactar a cada uno para hacerle una propuesta artística.

Y la lista sigue….

Ningún fragmento solo lo llevará a su meta sin escala, pero sí la suma de todos, planificados, en tiempos y generando conexiones que lo alejen de su punto de partida para llegar sin tantas limitaciones a su destino deseado. Mientras más chicos y continuos sean esos pasos, más rápido y seguro llegarás. ¿Quién dijo que el director de cine o de teatro comenzó con un exitazo? Seguramente inició con un corto de bajos recursos o una obra a la gorra en una plaza.

Ahora te toca a vos:

¿En cuántas partes podés fragmentar tu sueño? Anotá cuáles son, con fecha y acciones.

Hollywood

 

¿En qué cambiaría si la persona que te apoya en un proyecto está sentada mirando cómo los demás hacen en lugar de un protagonista que concreta, incluso cometiendo errores? ¿Cuál de las dos actitudes sería realmente motivadora para vos?

Te invito a revisar qué rol tenemos en nuestra propia vida, y cómo nos estamos vinculando con los demás, desde qué lugar, qué estamos aportando a nuestro mundo. ¿Hay más espectadores que historias? ¿Hay directores dormidos y bloqueados?

En creatividad, el yo es nuestro punto de partida. Trabajamos desde el desarrollo individual y personal para trascender fuera de nosotros, para expandirnos y compartirlo con los demás.

Soy Nuchy, facilitadora creativa, y yo me senté en esa butaca de espectador durante mucho tiempo hasta que decidí pasar a ser directora. Por eso hoy, y en cada columna, quiero guiarte en este viaje de conexión con tu poderosa fuerza creadora, para moverte de tu zona de confort y que uses todo tu potencial.

Te espero la próxima vez, desde un nuevo personaje, desde otra perspectiva, con más ejercicios y técnicas de entrenamiento creativo.

Hasta pronto, Nuchy.

error: Este contenido es propiedad de Plataforma GAIA !!
Share This