Opinión
Connotar, denotar y detonar
Por Sonia Parisí
Ojos sobre la mesa (1935), Remedios Varo.
El arte es fundamentalmente un acto de comunicación. Ahora bien, ¿qué se pretende comunicar a través de las acciones artísticas? ¿Por qué se elige este medio? ¿Con qué expectativas? A mi humilde entender, todas estas cuestiones se vinculan entre sí.
Así como amplia es la definición de “arte” también lo es aquello que el arte pretende comunicar, pero podría resumirse en que las manifestaciones artísticas son aquellas que exponen con oficio o destreza el universo ideológico, afectivo o testimonial de su autor.
Volviendo a la pregunta de porqué se elige este medio, podría suponerse que es una herramienta efectiva. Hablar de “herramienta” y de “efectividad” supone a su vez una dificultad y un desafío, pero sobre todo una necesidad. Y cuando hablamos de necesidad, asumimos expectativas u objetivos a alcanzar. Entonces surge el planteo del arte vinculado a la idea de una carencia fundamental.
¿El arte es realmente un acto de comunicación? Porque también podría ser un acto catártico o terapéutico ¿no? O hasta accidental si se quiere, o relativo…
Pero vamos analizando por partes cada una de estas cuestiones. ¿El arte es realmente un acto de comunicación? Porque también podría ser un acto catártico o terapéutico ¿no? O hasta accidental si se quiere, o relativo…
Pero decimos que el arte es un acto de comunicación porque lo pensamos como una exteriorización del mundo interior. Como un portal o un puente entre el adentro y el afuera. Es decir que este acto de comunicación al que nos estamos refiriendo, en primer lugar no incluye necesariamente un interlocutor, lo cual convertiría -originalmente al menos- la acción artística en un acto fundamentalmente desintoxicante o de autosatisfacción.
La relación con un interlocutor cambiaría cualitativamente las cosas. Ya no se trataría exclusivamente de una catarsis sino que se complejizaría la acción. En este caso al establecerse un diálogo, el artista o autor debe atender una doble necesidad: la de la propia urgencia interior y la de dar una respuesta coherente al requerimiento de su interlocutor.
¿El arte tiene necesariamente que ser expuesto? (…) ¿Qué se expone y para qué?
Podemos imaginar entonces las manifestaciones artísticas en este doble sentido, como una acción “solitaria” o -por qué no- como una acción social o “solidaria”. Surgen en este marco dos nuevas cuestiones a pensar. La primera es si el arte se produce para ser expuesto o no. Y la segunda es si el arte tiene que ser solidario y qué significaría esto.
¿El arte tiene necesariamente que ser expuesto? A mi entender, no. Por una parte, ya hemos hablado de que podría simplemente agotarse en una catarsis y por otra, hay cosas que se exponen y pueden ser muy cuestionables como “obras de arte” ya que son obras de aprendices, aficionados, no están hechas con oficio o no responden a una legítima necesidad expresiva del autor, lo cual las incluiría dentro de una producción copista, de hacedores de obras por encargo o de estrategia de venta que responde a intereses puramente mercantilistas.
Entonces ¿Qué se expone y para qué se expone? Y…, se expone de todo, pero seguramente la exposición responde a una necesidad de visualización y obviamente, de una respuesta del espectador o de los destinatarios.
Lo cierto es que la devolución del público es donde se centra el objetivo de una exposición. Pero con seguridad, el objetivo no es meramente “visualizar” un trabajo determinado, las expectativas seguramente van más allá. Y cuando me refiero a estas expectativas no estoy pensando solamente en el rédito económico que podría darse a través de la venta de las obras, sino también en un rédito social, laboral, ideológico, político, ético o moral. De hecho, es sabido que a través de la visualización se construyen e instalan personajes con un fin determinado.
Estos objetivos por su parte pueden superponerse ya que -por dar un ejemplo- el arte religioso además de tener el fin de adoctrinar, puede encargarse y venderse, es decir que también tiene un fin lucrativo o económico.
Otra de las cuestiones planteadas es si el arte debe tener una función social. El arte “per se” tiene función social al ser manifestación de una necesidad de expresión humana. Pero específicamente nos referimos a arte con “función social” a aquellas manifestaciones claramente identificadas con un objetivo ideológico determinado que puede ser religioso, filosófico o político. Ejemplo paradigmático de éste tipo de manifestaciones artísticas es la obra de Antonio Berni o de León Ferrari, por nombrar a un par de” los nuestros”, pero los ha habido en la historia del arte a granel.
Luego de estas argumentaciones introductorias, creo que sería interesante revisar estas cuestiones en los circuitos culturales de San Juan volviendo a una de nuestras preguntas iniciales ¿qué se pretende comunicar a través del arte?
«Las inquisidoras», Victor Heredia.
En nuestra provincia gozamos del privilegio de contar con excelentes artistas. Uno de ellos es Gavis Paul Robledo. Gavis es un creador prolífico, autor entre otros trabajos, del diseño de una instalación compuesta por esculturas realizadas en carne viva y también por un conjunto de dibujos como tintas sobre papel y aguadas, bajo el nombre “Las Inquisidoras”. Sirvan de ejemplo estas creaciones que están «pensadas y dedicadas al sector de la sociedad que te roba el bocado cuando vos te das vuelta o te distraés», dijo Gavis en una entrevista. En definitiva, Las Inquisidoras «toca un montón de cosas que tocaron mi vida”, agregó.
Podemos deducir a partir de sus propias palabras que sus creaciones son un ejemplo de obra connotativa. Connotar es un verbo que implica un mensaje sugerido en la obra. Es decir que la obra entraña un mensaje implícito y que sin dejar de ser catártica es también solidaria porque se trata de una dolorosa confesión que apela a la reflexión y compromiso social.
Por otra parte, Denotar indica una expresión que muestra o revela un mensaje. Es decir que el mensaje es evidente. Y como San Juan es cuna de retratistas, pueden enrolar su obra en esta categoría todas aquellas personas que de distinta manera se dedican a este género, ya sea en el retrato de personas, de lugares o de sucesos históricos. Me gustaría mencionar como ejemplo, la obra de Mauricio Dávila, en cuyos exquisitos paisajes de virtuosa ejecución, se puede vivenciar imaginariamente -palmo a palmo- nuestra tierra querida con su vegetación y sus montañas, además de algunos oficios y costumbres locales.
«Albardón…en el rincón», Mauricio Dávila.
Para terminar con esta descripción a “grosso modo”, existen aquellas manifestaciones artísticas diseñadas a modo de “disparador” de cuestiones, sucesos o conversaciones, que provocan acciones colectivas y que podrían enrolarse en un tipo de arte más conceptual al que yo llamaría “Detonante”.
En San Juan hubo una especie de furor de manifestaciones de estas características hace aproximadamente unos veinte años, a principios del año 2000, cuando por convenio entre la Universidad Nacional de San Juan y la Universidad Nacional de Chile, se cursó y graduó la primera y única cohorte de Magíster en Artes-Mención Artes Visuales, de la que formaron parte al menos una decena de docentes del Departamento de Artes Visuales de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de San Juan. Algunas de las personas que participaron -entre las cuales me incluyo- está Alberto Sánchez, Alicia Garcés, Elisa Tassi, Eneida Rosso, Gabriela Riveros, Itatí Peinado, Malena Peralta, María Josefina Barud y Silvina Martínez.
«Acción Sorora» (marzo 2020)
Si bien no todos siguieron produciendo exclusivamente obras de este tipo, esta promoción de docentes posgraduados, formaron a su vez desde la mencionada Facultad a las generaciones subsiguientes en la creación de acciones, instalaciones e intervenciones que comprometían la acción pública. Ejemplo reciente de este tipo de expresiones lo constituyó “Acción Sorora” diseñada y convocada desde el Instituto de Expresión Visual de la misma Facultad, durante la pandemia, en el marco de las actividades previstas en el mes de la mujer.
Esta convocatoria -de la que participaron artistas, diseñadores, fotógrafos y público en general- tuvo como objetivo generar una acción visual en repudio a la violencia ejercida contra las mujeres que se hizo lamentablemente más visible que nunca en la época de confinamiento.
A partir de la consigna temática mencionada, los interesados podían participar interviniendo artísticamente una caja de cartón con técnica y medida libre, para luego ser fotografiada y enviada al correo del Instituto con el fin de ser exhibida en una exposición virtual y colectiva. La convocatoria contó con una numerosa participación de obras provencientes no sólo de todo el país, sino también de países limítrofes y de otros países remotos del mundo, y se recibieron y exhibieron más de un centenar de fotografías de las cajas intervenidas. Esta acción, hasta la fecha puede visitarse en la página de Facebook del Instituto de Expresión Visual – FFHA – UNSJ.
Después de todo lo expuesto, de los ejemplos dados y comentados, podríamos decir que connotar, denotar y detonar son los verbos a conjugar en el campo de las expresiones artísticas locales.