Opinión

Cazadores/as de tesoros: Los Giudici

Por Blasfemo de Talampaya

 

Abdulio 1967

Muy pocas veces se arregla el mudo en un café, de hecho, ¡ninguna! Mucho menos, es posible encontrar tesoros ahí. Ahora que lo pienso, el café, es como el cerebro social del mercado. Un lugar donde las ideas comienzan a tomar forma. Para que esto sucediera más seguido (arreglar el mundo y encontrar tesoros) los tomadores de café deberían cambiar de mesa aleatoriamente, intercambiando compañeros; ya que la solución, en pocas ocasiones se encuentra en la mesa que cada uno ocupa.

Margarita es la actual presidenta de la “Sociedad benefactora del museo Franklin Rawson” una entidad muy antigua, de hecho, se pasaron unos 70 años buscándole un edificio al museo; hasta que hace unos años atrás, lograron convencer a las personas correctas. Estas gentes no saben lo que es rendirse. Una de sus niñas bonitas es la biblioteca: “Marcos Estrada” (La biblioteca del museo FR).

Las bibliotecas, al igual que los cafés, son amigos entre sí. En una ecuación simple pero efectiva; imagine: intercambiar tomadores de café ya no de una mesa a otra, si no, de una cafetería a otra. Las variables se vuelven asombrosamente exponenciales. Hace muchos años que las bibliotecas hacen esto de intercambiar. Las Bibliotecas “Marcos Estrada” y “Franklin” son íntimas amigas e institucionalmente cambalachean fichas en las averiguaciones de respuestas, que arreglen el mundo o descubran tesoros. De esta forma, buscan encontrar y poner en valor a ilustres artistas desconocidos, perdidos debajo de la alfombra. Así fue el caso de Jorge Alberto Giudici a quien Margarita se lo encontró en una mesa del café literario de la Biblioteca de la Legislatura que había sido invitado por la socia Mari Corrales.

La belleza de la tristeza

Jorge A. Giudici pinta para él mismo, y se ha forjado una gran colección inédita. Lo interesante de todo esto, es que el papá de Jorge fue: Abdulio Giudici (1914-2008) uno de los referentes del arte abstracto, tanto en argentina como en Cuyo. Jorge tiene un montón de cuadros de su padre, quien fuera también su maestro en el terreno de la pintura.

Abdulio a sus 35 años se hizo cargo de la cátedra “Historia del Arte I y II” de la entonces, recién fundada, Escuela Superior de Artes Plásticas de la Universidad Nacional de Cuyo (hoy Facultad de Artes y Diseño de UNCuyo de Mendoza) donde comenzaría su carrera, un personaje definitivamente fundacional (Su curriculum, no se los contaré aquí / buscar en google). Su obra forma parte de la colección del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. En definitiva, uno de los viejos monstruos del rock and roll del arte vernáculo del país que ya forma parte de la historia y puede encontrarse amplias referencias de él, tanto en google, como en cualquier biblioteca, siempre y cuando se busquen libros de arte abstracto contemporáneo y/o diseño.

La cosa no termina aquí; Abdulio fue el sobrino/nieto de Reinaldo Giudici (1853-1921) pintor ítalo-argentino, uno de los iniciadores de la pintura argentina y de los fundadores de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes, nombre inicial de la Academia Nacional de Bellas Artes de nuestro país. Otro de los monstruos del rock and roll, un equivalente a Bill Haley en la pintura argentina. Mientras que Abdulio, el mendocino, es el equivalente / contemporáneo y amigo / a nuestro devenido en sanjuanino; José Carrieri (“El Rosetón de los Deportes”).

 

 

En definitiva, Jorge A. Giudici con sus dos ancestros (Abdulio y Reinaldo) forman parte de nuestros tesoros nacionales. Galerías como Herlitzka + Faria y issuu tienen en su stock obras de los mencionados, algunas a la venta. Sus trabajos de neto corte vanguardistas para 1970, tienen formato bidimensional y tridimensional, obras concretas, cinéticas, ópticas e interactivas o reversibles. Dentro de su producción se reflejan los estudios de visión, propios del universo del diseño, como el uso de grillas, signos gráficos y tipográficos, objetos y pinturas industriales. En fin, arte abstracto del mejor.

Así la Biblioteca Franklin presenta obras icónicas de Abdulio y Jorge nunca antes vistas por el ojo de los diseñadores. Debo aclarar, que no es el arte vernáculo el que valora más estos trabajos; son los fans del diseño y la arquitectura quienes lo aman. De hecho, este tipo de trabajos gestaron las nuevas carreras de diseño y potenciaron la arquitectura.

La exposición es un dulce viaje al pasado cuando las computadoras estaban naciendo. Para finalizar este servidor le otorga 5 estrellas sobre 5. Aclarando que tengo en el alma a un pequeño diseñador, que se conmovió al ver en vivo y en directo estos trabajos de los que solo tenía referencias en tristes y desteñidas imágenes de libros. Antes de dejarlos debo felicitar a Margarita por este hallazgo con la absoluta esperanza que en su búsqueda encuentre a algunos más de ellos entre los cafés de San Juan.

Biblioteca Franklin, 19hs. (Laprida Este 63, San Juan) jueves 5 de mayo de 2022.

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