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Concierto doble de la Orquesta Sinfónica de la UNSJ con nuevo director

La Orquesta Sinfónica de la UNSJ vuelve a escena con dos funciones esta semana para el debut del nuevo director titular, Wolfgang Wengenroth.
Para este miércoles 9 y viernes 11 de abril en el Auditorio Juan Victoria, el programa tendrá a las obras de Anton Bruckner (1824–1896) con la Sinfonía n.º 9 en re menor (versión original de tres movimientos):
Feierlich, misterioso (Solemne, misterioso) Scherzo; Bewegt, lebhaft – Trio; Schnell (Scherzo. Agitado, vivaz – Trío. Rápido) y Adagio. Langsam, feierlich (Adagio. Lento, solemne).
Anton Bruckner trabajó en su novena sinfonía durante los últimos nueve años de su vida, con la esperanza de que se convirtiera en la culminación de su obra sinfónica. La concibió como un testamento musical, una ofrenda final “al buen Dios” (Dem lieben Gott), como él mismo dijo. Sin embargo, su frágil salud y su incansable tendencia a la revisión impidieron que completara el Finale, dejándonos con los tres movimientos terminados que hoy conforman la versión más interpretada de la obra.
A pesar de su carácter inacabado, la Novena es una de las sinfonías más trascendentales de Bruckner. En ella, el compositor lleva su estilo a un nivel de madurez y expresividad excepcionales, combinando su característico lenguaje sinfónico con una dimensión espiritual que la convierte en un verdadero monumento sonoro. Su orquestación, su audaz tratamiento armónico y su arquitectura monumental reflejan tanto su fe inquebrantable como su profunda conexión con la tradición sinfónica germánica.
El primer movimiento (Feierlich, misterioso) abre la sinfonía con un tema solemne y enigmático en las cuerdas, que pronto se despliega en una de las construcciones más majestuosas de Bruckner. Su desarrollo es de una intensidad casi visionaria, donde la expansión de los temas y el tratamiento armónico anticipan incluso a Mahler. Las pausas llenas de tensión, los contrastes entre lo lírico y lo imponente, y la progresión hacia el gran clímax hacen de este movimiento un viaje sonoro que parece trascender lo terrenal.
El Scherzo (Bewegt, lebhaft) es una de las secciones más impactantes de la sinfonía. Su ritmo obsesivo y su energía arrolladora crean un ambiente de tensión casi demoníaca. Los abruptos contrastes dinámicos y la instrumentación contundente refuerzan esta impresión de urgencia implacable. El Trío, en cambio, ofrece un respiro con su carácter más ligero y su escritura ágil, aunque nunca llega a disipar la atmósfera inquietante del Scherzo.
El Adagio (Langsam, feierlich) es la última música que Bruckner completó, y en ella encontramos uno de los pasajes más conmovedores y sublimes de su producción. Con un lenguaje armónico sorprendentemente avanzado para su tiempo, Bruckner explora modulaciones y progresiones que parecen anticipar el expresionismo del siglo XX. La solemnidad del inicio, la profundidad melancólica de los cantos de cuerdas y la majestuosidad de los acordes de metales nos llevan a un punto culminante de intensidad casi dolorosa, seguido de un desvanecimiento progresivo en la nada. Los últimos compases, con sus acordes en progresión de cuartas, parecen suspender el tiempo, dejando la sinfonía en un estado de despedida, como si Bruckner se desvaneciera junto con su música.
Aunque diversos musicólogos han intentado reconstruir el Finale a partir de los bocetos dejados por el compositor, la Novena en su forma original de tres movimientos ha sido reconocida por muchos directores y orquestas como una obra completa en sí misma. Su grandeza, su profundidad emocional y su carácter trascendental la convierten en una de las sinfonías más impactantes del repertorio.
Acerca de Wolfgang Wengenroth
El director internacional es reconocido gracias a la precisión y a la pasión con que aborda el amplio espectro de su repertorio de óperas, conciertos y ballett. Nacido en Bonn, estudió piano y dirección orquestal en la Universidad de Música y Artes Escénicas de Graz, así como también en la Escuela Superior de Música del Sarre. En 2002 fue convocado como maestro repetidor por Kirill Petrenko a la Komische Oper de Berlín, donde pronto se hizo cargo de tareas de dirección. Petrenko lo contrató asimismo como asistente para “El anillo de los Nibelungos” en el Festival de Bayreuth. También trabajó con Michael Boder (en la Hamburgische
Staatsoper y en la Ruhrtriennale), Bertrand de Billy (en el Theater an der Wien) así como con Alejo Pérez (Ópera de Lyon).
Más adelante se sucedieron contratos como director de orquesta en teatros como el de Hildesheim-Hannover, Wiesbaden y recientemente en el de Mannheim (2016-2019). Fue invitado a dirigir en diversas salas como la Ópera de Leipzig, el Teatro del Estado de Oldenburg o el Teatro del Estado de Karlsruhe.
Entre sus numerosas presentaciones en regiones de habla alemana se cuentan aquellas frente a la Orquesta Sinfónica de Berna, la Filarmónica de Bremen, la Orquesta Sinfónica de la Radio de Frankfurt, la Orquesta Filarmónica de la Radio de Hannover, la Orquesta Sinfónica de Kärnten, la Nordwestdeutsche Philharmonie, así como la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig.
Wolfgang ha demostrado gran interés por la música contemporánea y dirigió entre otras, obras de Alban Berg, Olivier Messiaen, Erwin Schulhoff, Igor Strawinsky, Edgar Varèse y Kurt Weill. Fue uno de los directores convocados para dirigir el estreno de Hoch-ZeitenKarlheinz Stockhausen. Con la Orquesta Filarmónica del Teatro Colón de Buenos Aires ha presentado reiteradas veces programas de música contemporánea. Desde 2016 Wolfgang Wengenroth es profesor en la Universidad de Música y Artes de Graz.
¿Cuándo?
Miércoles 9 y viernes 11 de abril. 21:30 hs.
¿Dónde?
Auditorio Juan Victoria (25 de Mayo y Urquiza).
Entrada
Libre y gratuita.