A llorar al campito

Arturo Sierra

Demonio Urbano I 06/07/2023

Y… qué quieren que les diga, yo ando feliz. El invierno me reanima, me revive. Ver que las personas buscan el calor del fuego me hace fantasear con que me los llevo a todos al infierno, sin resistencia alguna. Todos obedientes, ordenadamente y en fila, uno por uno van cayendo…

Como fueron llegando en la mañana de inauguración de la muestra y entrega de premios de la tecera edición del Salón “Juego de Damas”. Poca gente, en realidad. Inversamente proporcional a las dos ediciones anteriores. A mayor participación, menor concurrencia al acto de inauguración.

Evidentemente esto estaba previsto. Porque el acto inaugural que en ocasiones menos importantes fuera en la tarde-noche y con tremendo show de marco, hoy se redujo a una formal entrega matutina, transmitida en vivo al resto del país, eso sí. Pero ¡ni un humilde cafecito nos ofrecieron!

Yo paseaba mi oscura presencia por el lugar, auscultando caras de circunstancia, sonrisas educadas, saludos mesurados, todo en el marco de una saludable convivencia democrática.

¿Acaso no hay premios importantes para San Juan? Me preguntaba… 

Luego pude confirmar que este Salón efectivamente convoca participación nacional con excepción del jurado. Bueno, algo es algo me dije, no pueden quejarse las sanjua ¿eh? Claaaa… bien de aquí ¡bien nuestro!

Detalle no menor es que el llamado está dirigido exclusivamente a mujeres argentinas a partir de los dieciocho años, para ser evaluadas por un jurado de gente mayor, integrado a su vez mayoritariamente por varones. ¡Bien ahí! me dije… Por lo pronto el jurado se queda a mitad de camino en cuestiones de criterio generacional, de federalismo y de género.

Yo, como diablo ignorante y metiche que soy, no conozco mucho del tema pero como además adoro la competencia de egos y los celos que el arte mueve, me disponía a plantar inquina y a disfrutarlo… A pesar de mis esfuerzos, no me fue fácil, lo reconozco. Después de las palabras de inauguración, rápidamente me dediqué a mi cometido de recabar información proveniente de tan ilustrada concurrencia.

«In the Oven», Emilia Monch, CABA (1º Premio)

El sugerente Premio Mayor, ubicado muy criteriosamente al fondo a la derecha -entre los dos baños- representa una vista cenital de una enorme bañera cubierta de agua espumosa…

Y bueno… los asistentes eran casi exclusivamente gente que premiaba, gente premiada, familiares de premiados y laburantes de la noticia como este servidor. Con alguna excepción por supuesto, que confirmaba la regla.

Mucha obra. De variada procedencia, tamaño, estilo, técnica y temas. A pesar de mi intrínseca maldad, tengo mi lado sensible y en este momento me compadecí de los jueces. ¿Es humanamente posible evaluar tanta cantidad (casi 400 obras) en semejante diversidad de presentaciones?

Repito que soy un demonio cualunque y ordinario, pero hasta para el más elemental criterio, al Salón le urge acotar su convocatoria. Sino, se convierte en un popurrí indomable tanto para el que elige las distinciones, como para el que organiza visualmente, e incluso para el simple espectador que intenta darle un recorrido a su desorientada mirada.

Por otra parte, la exhibición significa un desafío para el visitante mayor de gusto costumbrista ya que las propuestas en general escapan al criterio clásico, aunque a mí –por supuesto- me encanta ver sufrir a los viejos.

La señalética principal faltaba. Imposible retener el nombre de las autoras y de los títulos de las obras premiadas, pero muy a mi pesar y en mi mezquino criterio, tengo que admitir gran cantidad de obras impactantes, ingeniosas y originales, conviviendo por cierto con otras pocas, de simple relleno.

El sugerente Premio Mayor, ubicado muy criteriosamente al fondo a la derecha -entre los dos baños- representa una vista cenital de una enorme bañera cubierta de agua espumosa, en la que a modo de caldero de las brujas, se encuentra sumergida una joven mujer acurrucada.

Obviando los detalles, de todos modos se ha removido el avispero y considero que más o menos logrado, una vez más, el Salón se ha efectuado y las obras estarán exhibidas hasta el 7 de agoto en la Ex Estación San Martín para quien quiera verlas.

Como ya les dije, yo satisfecho. Y al que no le guste a llorar al campito, como decía mi abuelo.

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